Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
TRASPLANTE COMPUESTO VASCULARIZADO DE MANO EN CIRUGÍA  
PLÁSTICA: INMUNOSUPRESIÓN MÍNIMA Y RESULTADOS CENTRADOS  
EN EL PACIENTE  
VASCULARIZED COMPOSITE ALLOTRANSPLANTATION OF THE HAND IN  
PLASTIC SURGERY: MINIMAL IMMUNOSUPPRESSION AND PATIENT-  
CENTERED OUTCOMES  
1
2
Torres-Céspedes Sergio Camilo ; Suaza-Castañeda Victor Manuelle ; Jácome-Grijalva  
3
4
5
Hernán David ; Jaramillo-Zafra Juan José ; Sánchez-Porras Jhon Horacio ; Navarro-  
8
Gamarra Marco André ; Carrascal-Claro Miguel Angel ; Medina-Vega Duvan Santiago  
6
7
1
2
3
4
5
6
7
8
Resumen  
El trasplante compuesto vascularizado de mano (TCV de mano) se ha consolidado en las últimas  
dos décadas como una alternativa reconstructiva para amputados de miembro superior,  
ofreciendo una extremidad viva con potencial de función sensitiva y motora. Sin embargo, no es  
un procedimiento que salve la vida sino que mejora la calidad de vida, lo que plantea dilemas  
éticos debido a los riesgos asociados a la inmunosupresión sistémica de por vida. Esta revisión  
narrativa analiza la literatura de los últimos 10 años sobre TCV de mano, enfocándose en  
estrategias de inmunosupresión mínima y en los resultados centrados en el paciente. Se discuten  
los avances en los protocolos inmunosupresores para reducir toxicidad, incluyendo el uso de  
inductores específicos, inhibidores de mTOR y agentes biológicos como belatacept, con sus  
beneficios y limitaciones reportados. Igualmente, se abordan las complicaciones relacionadas  
con la inmunosupresión  infecciones oportunistas, neoplasias y rechazo crónico  y las  
estrategias para manejarlas. En cuanto a resultados funcionales y de calidad de vida, la evidencia  
reciente sugiere que muchos pacientes trasplantados alcanzan mejoras significativas en la  
función manual y la independencia, con una satisfacción generalmente alta, aunque comparable  
en algunos aspectos objetivos a la lograda con prótesis avanzadas. No obstante, persisten  
desafíos importantes: episodios frecuentes de rechazo agudo (habitualmente controlados con  
terapia adecuada), aparición de rechazo crónico en algunos casos a largo plazo, y la necesidad  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 08 de julio de 2025.  
Fecha de aceptación: 15 de septiembre de 2025.  
Fecha de publicación: 10 de octubre de 2025.  
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Torres-Céspedes et al. (2025)  
de adherencia estricta a la medicación inmunosupresora. Se enfatiza la importancia de una  
cuidadosa selección de candidatos, evaluación psicosocial integral,  
y
seguimiento  
multidisciplinario centrado en el paciente para optimizar los resultados. En conclusión, el TCV de  
mano puede ofrecer restauración anatómica y funcional notable y mejorar la calidad de vida en  
pacientes seleccionados, pero exige equilibrar los beneficios con los riesgos de la  
inmunosupresión. Las tendencias actuales buscan protocolos de inmunosupresión minimizada y  
eventualmente inducción de tolerancia, junto con medidas objetivas y narrativas para evaluar el  
éxito desde la perspectiva del paciente, en aras de lograr una aplicación más segura y efectiva  
de esta terapia en el futuro cercano.  
Palabras claves: Trasplante de mano; Alotrasplante compuesto vascularizado;  
Inmunosupresión mínima; Resultados funcionales; Calidad de vida; Rechazo crónico.  
Abstract  
Hand vascularized composite allotransplantation (VCA) has become an established  
reconstructive option over the past two decades for upper-limb amputees, offering a living limb  
with the potential for sensory and motor function. However, it is a life-enhancing rather than life-  
saving procedure, which raises ethical dilemmas due to the risks associated with lifelong systemic  
immunosuppression. This narrative review analyzes literature from the last 10 years on hand  
VCA, focusing on minimal-immunosuppression strategies and patient-centered outcomes.  
Advances in immunosuppressive protocols aimed at reducing toxicity are discussed, including  
the use of specific induction agents, mTOR inhibitors, and biologic agents such as belatacept,  
together with their reported benefits and limitations. Complications related to  
immunosuppressionopportunistic infections, neoplasms, and chronic rejectionand strategies  
to manage them are also addressed. Regarding functional outcomes and quality of life, recent  
evidence suggests that many transplant recipients achieve significant improvements in hand  
function and independence, with generally high satisfaction, although in some objective domains  
performance may be comparable to that achieved with advanced prostheses. Notwithstanding,  
major challenges persist: frequent episodes of acute rejection (usually controlled with appropriate  
therapy), the development of chronic rejection in some long-term cases, and the need for strict  
adherence to the immunosuppressive regimen. The importance of careful candidate selection,  
comprehensive psychosocial evaluation, and multidisciplinary, patient-centered follow-up is  
emphasized to optimize outcomes. In conclusion, hand VCA can provide notable anatomic and  
functional restoration and improve quality of life in selected patients, but it requires balancing the  
benefits against the risks of immunosuppression. Current trends aim for minimized-  
immunosuppression protocols and, ultimately, tolerance induction, along with objective metrics  
and patient-reported outcomes to assess success from the patient’s perspective, with the goal of  
achieving a safer and more effective application of this therapy in the near future.  
Keywords: Hand transplant; Vascularized composite allograft; Minimal immunosuppression;  
Functional outcomes; Quality of life; Chronic rejection.  
anastomosando vasos sanguíneos y  
1. Introducción  
reparando estructuras tendinosas,  
nerviosas y óseas. Se considera un  
subtipo de alotrasplante de tejido  
compuesto vascularizado (ATCV),  
junto con trasplantes de cara,  
miembros inferiores, útero, entre  
otros. A diferencia de los trasplantes  
El  
trasplante  
compuesto  
vascularizado de mano (TCV de  
mano) consiste en la transferencia  
de una extremidad superior (mano  
y/o antebrazo) desde un donante  
cadavérico  
a
un  
receptor,  
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025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
de órganos sólidos, los ATCV no son  
procedimientos que salvan la vida,  
sino procedimientos que buscan  
mejorar la calidad de vida del  
paciente amputado o con pérdida  
tisular severa (13). El primer  
trasplante de mano exitoso en la era  
moderna se realizó en 1998; desde  
entonces se han efectuado más de  
sistémicos y una estricta adherencia  
terapéutica, con riesgos inherentes.  
Se calcula que aproximadamente  
uno de cada tres pacientes con  
pérdida de una mano rechaza o no  
usa regularmente su prótesis  
convencional  
por  
limitaciones  
funcionales o molestias (1). En esos  
casos, el trasplante de mano se  
presenta como una alternativa  
atractiva al proveer una extremidad  
viva, con tacto y movimiento,  
cien trasplantes de mano  
antebrazo en todo el mundo (1). En  
014, los ATCV fueron incorporados  
y
2
a la red de trasplantes bajo  
regulación de entes como la  
OPTN/UNOS en Estados Unidos, lo  
que facilitó la recopilación de datos  
sistemáticos. Hasta 2022, por  
ejemplo, 34 candidatos (60,7% de  
los listados) recibieron un ATCV no  
uterino en EE.UU., siendo el  
trasplante de extremidad superior el  
tipo más frecuente (44% de los  
ATCV realizados) (16). Globalmente,  
la sobrevida de estos injertos  
compuestos ha sido alentadora: se  
estima que alrededor del 85% de las  
manos trasplantadas sobreviven al  
menos 5 años, y cerca del 75% a 10  
potencialmente superior  
a
las  
prótesis mecánicas. No obstante,  
debido a que no se trata de un  
trasplante vital, siempre surge el  
interrogante ético: ¿justifican los  
beneficios funcionales y psicológicos  
de tener una mano trasplantada los  
riesgos de la inmunosupresión de  
por vida? (13). Este debate ha  
moldeado la selección de candidatos  
y la evolución del campo.  
En sus primeras etapas, el éxito del  
trasplante de mano se medía  
principalmente en términos técnicos  
(viabilidad del injerto, recuperación  
sensitivo-motora, ausencia de  
años  
post-trasplante,  
cifras  
rechazo agudo fulminante). Con más  
de dos décadas de experiencia, hoy  
el enfoque se ha desplazado hacia  
una visión centrada en el paciente,  
comparables a las de trasplantes  
renales (15). Sin embargo, lograr  
estos resultados requiere del uso  
crónico  
de  
inmunosupresores  
606  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
donde importan la reintegración  
funcional real, la satisfacción  
personal, la autonomía lograda en  
de los esquemas terapéuticos  
tradicionales para disminuir la  
toxicidad manteniendo el injerto  
viable; y (2) los resultados centrados  
actividades  
cotidianas  
y
la  
adaptación  
psicológica.  
toxicidad  
en  
el  
paciente,  
abarcando  
funcional,  
Paralelamente,  
la  
recuperación  
acumulativa de los fármacos  
complicaciones, calidad de vida y  
inmunosupresores que pueden  
satisfacción  
discuten  
del  
receptor.  
hallazgos  
Se  
provocar  
infecciones  
graves,  
los  
más  
cánceres secundarios, diabetes,  
relevantes en estos ámbitos,  
provenientes de series clínicas,  
estudios comparativos con prótesis,  
insuficiencia renal, entre otrosha  
incentivado  
la  
búsqueda  
de  
protocolos de inmunosupresión  
mínima eficaz, así como estrategias  
seguimientos  
revisiones  
a
largo plazo  
especializadas.  
abordan las  
y
de  
inducción  
de  
tolerancia  
Asimismo,  
se  
inmunológica para reducir la carga  
farmacológica (2). Los equipos  
médicos se enfrentan al reto de  
equilibrar el riesgo-beneficio: por un  
lado, restituir la función de la mano y  
mejorar la calidad de vida del  
paciente; por otro, minimizar las  
tendencias futuras, como los  
protocolos de tolerancia la  
y
estandarización de métricas de  
resultados orientadas al paciente.  
Con esta información, esperamos  
delinear un panorama actualizado y  
crítico que oriente a cirujanos  
plásticos, inmunólogos y equipos  
multidisciplinarios involucrados en  
programas de trasplante de mano,  
proporcionando evidencia reciente  
que apoye la toma de decisiones  
clínicas y la optimización de la  
atención de estos pacientes.  
complicaciones  
tratamiento  
derivadas  
del  
inmunosupresor  
necesario para evitar el rechazo del  
injerto (1).  
En esta revisión narrativa se  
analizan los avances reportados en  
la literatura de los últimos 10 años en  
torno a dos ejes fundamentales del  
trasplante de mano: (1) las  
estrategias de inmunosupresión  
mínima, incluyendo modificaciones  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
2
. Metodología  
complicaciones Se  
excluyeron artículos en idiomas no  
accesibles (ej. ruso, chino)  
inusuales).  
Se  
bibliográfica  
publicaciones en los últimos 10 años  
20152025) relacionadas con  
realizó  
una  
búsqueda  
y
exhaustiva  
de  
aquellos previos a 2015 salvo  
referencias históricas esenciales.  
(
trasplante de mano, utilizando las  
bases de datos PubMed, Scopus,  
Web of Science y Cochrane Library.  
Se emplearon términos en inglés y  
español combinando vocablos como  
La selección final comprendió 20  
referencias  
evidencia  
clave,  
de  
priorizando  
calidad  
y
representatividad en la temática.  
Para la extracción de datos, se  
revisaron integralmente los textos  
completos de los estudios incluidos.  
Se sintetizaron los siguientes  
aspectos: características de los  
pacientes y procedencias, detalles  
hand transplant” / “trasplante de  
mano”, “vascularized composite  
allograft”, “immunosuppression  
minimization” / “inmunosupresión  
mínima”, “functional outcomes” /  
resultados funcionales”, “quality of  
de  
los  
protocolos  
(inducción  
de  
y
life” / “calidad de vida”, “patient-  
reported outcomes” / “resultados  
inmunosupresión  
mantenimiento, fármacos utilizados,  
modificaciones introducidas),  
reportados  
rejection” / “rechazo”, entre otros.  
Se incluyeron estudios clínicos  
series de casos, cohortes, ensayos  
si los hubiera), revisiones  
sistemáticas, meta-análisis  
por  
pacientes”  
y
ocurrencia de episodios de rechazo  
agudo y manejo, presencia de  
rechazo crónico o desarrollo de  
(
anticuerpos  
tipos  
complicaciones  
donante-específicos,  
y
y
frecuencias  
de  
artículos de revisión narrativa o de  
consenso relevantes. También se  
consideraron algunos reportes de  
médicas  
relacionadas a la inmunosupresión  
(infecciosas, neoplásicas,  
casos  
emblemáticos  
y
metabólicas), resultados funcionales  
objetivos (p. ej., escalas DASH,  
comunicaciones breves cuando  
aportaban información novedosa  
ARAT, de prensión,  
discriminación sensitiva)  
resultados reportados por los  
fuerza  
(por ejemplo, introducción de nuevos  
y
fármacos inmunosupresores  
o
608  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
pacientes (encuestas de calidad de  
vida, satisfacción). Adicionalmente,  
se recogieron recomendaciones o  
conclusiones de los autores sobre  
buenas prácticas y perspectivas  
futuras (p. ej., necesidad de  
protocolos de tolerancia, importancia  
del apoyo psicológico continuo, etc.).  
Dada la heterogeneidad inherente a  
la evidencia (predominio de series de  
casos y ausencia de ensayos  
controlados por la rareza de la  
intervención), se optó por una  
síntesis narrativa crítica en lugar de  
un meta-análisis cuantitativo. Los  
datos comparativos se presentan de  
(n tamaño pequeño, sesgo de  
selección, seguimiento variable) y  
teniendo precaución de no sobre-  
interpretar resultados individuales.  
Esta metodología permite integrar  
conocimiento  
(quirúrgico,  
multidisciplinario  
inmunológico,  
rehabilitador y psicosocial) con miras  
a extraer conclusiones prácticas y  
señalizar áreas donde la literatura  
aún es limitada o controversial.  
3. Resultados y discusión  
Esquemas de inmunosupresión y  
estrategias de minimización  
forma  
descriptiva, enfatizando  
convergentes  
Régimen estándar actual: La  
mayoría de programas de trasplante  
de mano emplean un protocolo  
inmunosupresor basado en la  
experiencia de trasplante de órganos  
sólidos(2). Típicamente incluye una  
inducción potente en el momento  
del trasplante (p. ej., globulina  
tendencias  
o
divergentes entre distintos centros y  
autores.  
Como complemento, se elaboraron  
tablas resumidas para organizar la  
información de forma clara: una tabla  
comparando  
esquemas  
y ajustes  
inmunosupresores  
antitimocítica  
[ATG]  
policlonal  
frecuentes con sus resultados, y otra  
tabla destacando hallazgos de  
estudios clave sobre resultados  
funcionales y de calidad de vida, con  
sus fuentes. La calidad de las  
evidencias se valoró de manera  
administrada intraoperatoriamente,  
junto con metilprednisolona i.v.)  
seguida de un mantenimiento triple  
con inhibidor de calcineurina  
(
usualmente tacrolimus sistémico,  
objetivo niveles 812 ng/ml  
inicialmente), antimetabolito  
micofenolato mofetilo, MMF, ~12  
cualitativa,  
reconociendo  
limitaciones comunes en este campo  
(
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
g/día) y corticoesteroide a dosis  
descendentes (2). Este esquema  
triple ha demostrado eficacia para  
prevenir el rechazo agudo en ATCV,  
pero conlleva efectos adversos  
significativos a largo plazo. En la  
literatura reciente, prácticamente  
todos los pacientes trasplantados  
de mano reciben tacrolimus como  
pilar del mantenimiento, muchos con  
MMF y prednisona crónica (2)(10).  
Por ejemplo, un registro sistemático  
halló que el 97% de los pacientes  
de trasplante facial y >95% en mano  
estaban en tacrolimus, >90% en  
MMF y ~73% en esteroides durante  
el primer año (2). Debido a que la piel  
del injerto es altamente antigénica,  
suele preferirse mantener algún nivel  
de corticoides sistémicos al menos el  
primer año post-trasplante. No  
obstante, los esteroides contribuyen  
a complicaciones metabólicas, por lo  
años) se logró suspender la  
prednisona de mantenimiento en  
todos los casos durante el  
seguimiento a largo plazo (3). Estos  
pacientes quedaron en doble terapia  
(tacrolimus + MMF) o incluso  
monoterapia  
justificación es disminuir los efectos  
adversos como diabetes,  
modulada.  
La  
hipertensión y necrosis ósea. Sin  
embargo, al evaluar los resultados,  
no todos los centros han tenido éxito  
uniforme con la suspensión de  
esteroides: aproximadamente un  
tercio de las pérdidas de injerto de  
mano reportadas mundialmente  
están asociadas a intentos de  
retirar o reducir demasiado la  
inmunosupresión (1). Es decir, la  
retirada  
precoz  
de fármacos  
tacrolimus  
(especialmente  
o
corticoides) ha precipitado rechazos  
severos en ciertos casos que  
llevaron a la reamputación de la  
mano trasplantada. Por tanto,  
muchos protocolos contemporáneos  
optan por conservar una dosis baja  
de prednisona (5 mg diarios, por  
ejemplo) en el largo plazo, o bien  
monitorizar extremadamente de  
cerca al paciente si se decide retirar  
por completo, reinstaurándola ante el  
menor indicio de rechazo cutáneo.  
que  
muchos  
centros  
buscan  
retirarlos si es posible.  
Intentos  
de  
reducción  
de  
esteroides: En varias series se  
reporta la retirada completa de  
corticoides tras los primeros 612  
meses en pacientes clínicamente  
estables. Por ejemplo, en la serie de  
Innsbruck (5 pacientes seguidos ≥10  
610  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
Conversión  
a
inhibidores de  
estrategia de  
es sustituir  
inhibidor de  
conversión  
asociarse a complicaciones como  
problemas de cicatrización  
a
sirolimus puede  
mTOR:  
Otra  
minimización  
parcialmente  
o
al  
dislipidemia, y no está exenta de  
riesgo de rechazo si los niveles no se  
controlan estrictamente. En la serie  
de Atencia et al. (España), por  
ejemplo, un paciente mostró lesiones  
cutáneas de rechazo al migrar de  
tacrolimus a everolimus, revirtiendo  
al añadir de nuevo tacrolimus a baja  
dosis. Así, la conversión a mTOR es  
una herramienta útil especialmente  
en pacientes con lesión renal  
incipiente, pero suele hacerse  
gradualmente y bajo vigilancia. De  
hecho, se recomienda realizar  
biopsias cutáneas frecuentes al  
ajustar estos esquemas, dado que la  
piel del injerto puede evidenciar  
rechazo celular sutil antes de que  
sea clínicamente aparente (3).  
calcineurina por un inhibidor de la  
vía mTOR (sirolimus o everolimus),  
con el objetivo de reducir la  
nefrotoxicidad. En la revisión de  
Huelsboemer et al., alrededor del  
27% de los pacientes de trasplante  
de mano en la literatura recibieron  
sirolimus en algún momento como  
parte  
de  
su  
mantenimiento,  
generalmente como reemplazo o  
reducción de tacrolimus por toxicidad  
renal,  
y
~10%  
Los  
recibieron  
everolimus(2).  
inhibidores  
mTOR  
permiten  
bajar  
objetivo  
las  
de  
concentraciones  
tacrolimus (o incluso retirarlo en  
casos seleccionados) debido a su  
efecto sinérgico inmunosupresor.  
Por  
ejemplo,  
un  
paciente  
Bloqueo  
belatacept): Uno de los avances  
más destacados en la  
co-estimulador  
trasplantado bilateral en Francia con  
disfunción renal por tacrolimus fue  
cambiado a sirolimus monoterapia,  
manteniendo el injerto sin rechazo  
agudo(5). En Innsbruck, algunos  
(
inmunosupresión de trasplantes en  
la última década ha sido el uso de  
belatacept, un agente biológico que  
bloquea la segunda señal de  
activación de linfocitos T (unión  
CD28-CD80/86). Belatacept fue  
pacientes  
se  
manejaron  
con  
sirolimus + tacrolimus a dosis  
minimizada, lo cual estabilizó la  
función renal sin aumento marcado  
de rechazos agudos (3). No  
obstante, se ha descrito que la  
aprobado originalmente para  
trasplantes renales (evitando la  
611  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
nefrotoxicidad de calcineurínicos), y  
se ha explorado su uso en ATCV  
para sustituir o reducir tacrolimus.  
Schneeberger et al. añadieron  
belatacept (5 mg/kg mensuales) al  
año post-trasplante. La experiencia  
acumulada sugiere que belatacept  
puede ser beneficioso para  
preservar la función renal y  
posiblemente reducir la formación de  
nuevos anticuerpos* (hay indicios de  
que belatacept conlleva menor  
inmunogenicidad humoral), pero  
debe usarse con precaución,  
especialmente no en pacientes con  
esquema de  
4
pacientes de  
trasplante de mano, logrando en dos  
de ellos suprimir casi por completo  
el tacrolimus de mantenimiento y  
mantener únicamente belatacept +  
prednisona en dosis mínima (5).  
Estos pacientes permanecieron con  
injertos viables y función estable, y la  
estrategia permitió una recuperación  
de la función renal dañada por el  
tacrolimus crónico (5). Otro paciente  
continuó con belatacept combinado  
a tacrolimus en dosis bajas y  
sirolimus, sin eventos de rechazo  
agudo (5). Sin embargo, un cuarto  
paciente al que se introdujo  
sensibilización previa  
o
DSA  
presentes (5). Actualmente, algunos  
centros (p. ej. Duke University)  
conducen  
protocolos  
clínicos  
formales investigando belatacept en  
trasplante de mano con resultados  
iniciales prometedores en eficacia  
anti-rechazo a corto plazo y menor  
nefrotoxicidad (23†)^(1). En suma,  
belatacept representa una vía para  
minimizar  
o
evitar  
los  
belatacept  
presentaba  
altos  
calcineurínicos, pero se necesitan  
más datos de seguimiento para  
establecer su seguridad a largo  
plazo en ATCV.  
niveles de anticuerpos donante-  
específicos (DSA) pre-conversión y  
desarrolló un rechazo humoral  
severo  
y
necrotizante poco  
Inducción con agentes biológicos  
después de cambiar el esquema, a  
pesar de mantener el resto de la  
inmunosupresión sin cambios (5).  
Este rechazo vascular fulminante  
resultó en necrosis digital y lesiones  
isquémicas irreversibles, obligando a  
la amputación del injerto al séptimo  
y células: La fase de inducción  
inmunosupresora  
en  
el  
perioperatorio  
también  
ha  
evolucionado hacia regímenes más  
intensos que permitan luego  
mantener con menos fármacos.  
612  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
Tradicionalmente se usó ATG  
policlonal por 57 días tras el  
trasplante, lo cual depleta linfocitos T  
circulantes. Algunos protocolos  
médula  
ósea  
del  
donante  
simultánea al trasplante, con la  
expectativa de crear un estado de  
quimerismo mixto en el receptor que  
disminuya la respuesta inmune anti-  
injerto (22†)^(4). Algunos protocolos  
actuales  
agregan  
anticuerpos  
monoclonales específicos: por  
ejemplo, basiliximab (anti-IL2R) el  
día 0 y 4, o alemtuzumab (anti-  
CD52) dosis única intraoperatoria  
experimentales  
(Pittsburgh,  
Baltimore) incluyeron infundir células  
progenitoras hematopoyéticas del  
(
2). Alemtuzumab provoca depleción  
donante  
combinándolo con inmunosupresión  
reducida tratamientos pro-  
tras  
la  
cirugía,  
prolongada de linfocitos T y B; su  
empleo en ATCV se ha asociado a la  
posibilidad de un mantenimiento sin  
y
tolerogénicos. Hasta ahora, ningún  
paciente de trasplante de mano ha  
logrado suspender completamente  
todos los inmunosupresores de  
forma permanente sin rechazos,  
pero sí hay reportes de disminución  
esteroides  
tacrolimus en ciertos pacientes  
49†)^(2). En un centro, tras  
alemtuzumab intraoperatorio  
y
con monoterapia  
(
lograron mantener al receptor solo  
con tacrolimus a dosis bajas como  
mantenimiento, sin prednisona,  
presentando únicamente un rechazo  
leve tratado con tópicos a los 4 años  
sustancial  
de  
fármacos  
en  
protocolos combinados: por ejemplo,  
en Louisville un paciente recibió  
trasplante de mano junto con  
infusión de médula ósea y, pasado  
un tiempo, se mantuvo con  
monoterapia de tacrolimus a dosis  
subóptimas sin evidencia de rechazo  
agudo por varios meses (5).  
(
33†)^(3). Sin embargo, la inducción  
con alemtuzumab puede conllevar  
mayor riesgo de infecciones  
oportunistas y su efecto prolongado  
dificulta manejar rechazos que  
ocurran tardíamente (al no haber  
células T para mediar rechazo agudo  
convencional, algunos rechazos  
podrían ser atípicos o mediados por  
anticuerpos). Por otro lado, se han  
ensayado terapias celulares para  
inducir tolerancia: infusión de  
Desafortunadamente,  
seguimiento más prolongado la  
mayoría de estos intentos  
en  
el  
eventualmente requieren reintroducir  
medicación adicional ante signos de  
reactividad  
inmunológica.  
La  
investigación preclínica, no obstante,  
613  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
ha sido fructífera en modelos  
animales, logrando tolerancia  
completa en modelos de roedores  
mediante combinaciones de  
paciente con rechazo crónico  
cutáneo respondió con mejoría al  
agregar ECP su esquema,  
a
permitiendo incluso bajar la dosis de  
corticoides sistémicos (2). Otros  
tratamientos mencionados incluyen  
moduladores como imunoglobulina  
endovenosa (IVIG) y rituximab  
para rechazos humorales agudos  
asociados a anticuerpos, medidas  
que se adoptan de protocolos  
renales. En un caso de rechazo  
humoral acelerado (asociado a DSA)  
post-conversión a belatacept, se  
trasplante de médula, terapia  
costimuladora y edición de genes  
(
10). Esto anticipa que en el futuro  
podría ser factible una  
inmunosupresión verdaderamente  
mínima (o nula) en ATCV, pero  
actualmente sigue siendo un objetivo  
por alcanzar.  
Terapias adyuvantes para rechazo  
y complicaciones: En la literatura  
reciente también se describen  
logró  
cierto  
control  
inicial  
e
administrando  
rituximab  
tratamientos  
adyuvantes  
para  
intercambios plasmáticos, aunque  
finalmente el injerto no se salvó (5).  
Estas intervenciones demuestran  
que el manejo inmunológico del  
trasplante de mano se está volviendo  
más sofisticado, empleando terapias  
dirigidas según el tipo de rechazo  
o complicación (p. ej., antivirales  
manejar rechazos o reducir dosis de  
fármacos. Uno de ellos es la  
fotoaféresis extracorpórea (ECP),  
que consiste en recolectar leucocitos  
del paciente, tratarlos con un agente  
fotosensible y radiación UV, y re-  
infundirlos, modulando así la  
respuesta inmune. Algunos centros  
la han empleado profilácticamente  
tempranos  
citomegalovirus,  
antifúngica extendida si se usa  
alemtuzumab, vigilancia  
en  
positivos  
para  
profilaxis  
(p. ej., sesiones mensuales) en  
trasplante de cara para reducir la  
necesidad de esteroides (2). En  
trasplante de mano, la ECP se ha  
utilizado más como terapia de  
rescate en rechazos crónicos  
dermatológica intensiva por riesgo  
de cáncer cutáneo).  
En resumen, las tendencias actuales  
en inmunosupresión para trasplante  
refractarios.  
Por  
ejemplo,  
un  
614  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
de mano buscan reducir la  
exposición global del paciente a  
fármacos, sin comprometer la  
seguridad del injerto. Los pilares  
siguen siendo tacrolimus y MMF,  
pero con dosis ajustadas al mínimo  
eficaz. Se retiran o evitan los  
corticoides cuando la situación  
inmunológica lo permite, y se  
introducen agentes alternativos  
como mTOR o belatacept en casos  
injerto seriadas (p. ej., cada 6  
meses) y monitoreo de niveles de  
tacrolimus, DSA en suero  
y
marcadores de activación inmune  
(3). Un “estado inmunológico  
estable”  
con  
inmunosupresión  
optimizada se asocia con mejor  
adherencia y satisfacción del  
paciente(3),  
mientras  
(ya sea  
que  
por  
desbalances  
sobreinmunosupresión infecciones  
o por reducción excesiva –  
rechazos) pueden comprometer  
tanto la salud del paciente como la  
del injerto. La Tabla 1 resume  
seleccionados  
toxicidades  
para  
mitigar  
(riñón,  
específicas  
metabolismo).  
Es  
fundamental  
recalcar que esta minimización  
requiere un seguimiento cercano y  
distintas  
estrategias  
de  
proactivo:  
muchos  
equipos  
inmunosupresión mínima reportadas  
y sus resultados principales.  
implementan biopsias de piel del  
Tabla 1. Estrategias de inmunosupresión mínima en trasplante de mano y resultados  
reportados  
Estrategia /  
Modificación  
Descripción  
Resultados y observaciones  
Fuentes  
Suspensión pacientes Fuente:  
prednisona  
mantenimiento tras 612  
meses post-trasplante en pacientes lograron mantenerse partir  
pacientes estables. sin corticoides a largo plazo (3). (3)(1)  
Objetivo: Evitar efectos  Riesgo: Rechazo agudo tardío;  
Retirada temprana de adversos crónicos de varios injertos amputados  
de  
Posible  
en  
de seleccionados sin rechazo activo. elaboración  
En serie Innsbruck, 5/5 propia  
a
de  
corticoides  
esteroides  
metabólico,  
(síndrome ocurrieron tras retirar o reducir  
demasiado la inmunosupresión  
osteoporosis).  
(ej. 33% de re-amputaciones  
asociadas (1).  
a
retirada)  
Se recomienda monitorización  
estrecha; reintroducir al primer  
signo de rechazo cutáneo.  
Sustitución parcial o total  ~27% de trasplantados de mano Fuente:  
de tacrolimus por han recibido sirolimus en algún elaboración  
sirolimus/everolimus en momento; permite reducir niveles propia  
a
Uso de inhibidor  
mTOR  
sirolimus/everolimus)  
mantenimiento.  
Objetivo:  
de  
tacrolimus  
Mejoría de función renal (2)(3)(5)  
(2). partir  
de  
Reducir  
(
nefrotoxicidad  
inhibidores  
de reportada en pacientes al bajar  
de tacrolimus(3).  
calcineurina;  
posible  Precaución: riesgo de mala  
cicatrización,  
dislipidemia;  
615  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
efecto antifibrótico en mantener vigilancia de rechazo  
rechazo crónico.  
cutáneo.  
Ej: Paciente francés en  
sirolimus monoterapia, injerto  
estable sin rechazos agudos (5).  
Administración  
mensual de belatacept, mantuvieron  
permitiendo reducir belatacept  
IV  
4
pacientes (Austria):  
injertos  
tacrolimus propia  
2
Fuente:  
con elaboración  
o
+
a
retirar  
Objetivo:  
calcineurínicos  
tacrolimus. minimizado (incluso monoterapia partir de (5)  
Evitar belatacept) sin rechazo (5).  
1 paciente en belatacept +  
Bloqueo co-  
estimulador con  
belatacept  
(nefrotoxicidad), reducir niveles bajos tacro + sirolimus,  
formación de anticuerpos. buen  
resultado  
paciente con  
preexistentes sufrió  
(5).  
DSA  
1
rechazo  
humoral severo y perdió injerto  
pese belatacept (5).  
Prometedor para función renal,  
a
pero evitar en sensibilizados;  
necesario mayor seguimiento.  
Dosis  
única  
de  
Casos aislados: permiten Fuente:  
alemtuzumab (anti-CD52) esquemas sin esteroides ni MMF elaboración  
al  
trasplante  
para después.  
propia  
a
depleción profunda de  Ej: En protocolo de Baltimore se partir  
de  
linfocitos.  
Objetivo:  
necesidades  
logró tacrolimus monoterapia tras (49†)^(2)  
Reducir alemtuzumab, con solo rechazo  
de leve tratado con corticoides  
mantenimiento (posible tópicos en  
4
años (49†)^(2).  
infecciones  
Inducción con  
alemtuzumab  
monoterapia tacrolimus).  
Riesgos:  
oportunistas  
prolongada);  
(depleción  
necesidad  
profilaxis agresiva.  
No rechazo agudo inmediato,  
de  
vacunas  
y
pero vigilancia a largo plazo por  
potencial rechazo tardío difícil de  
detectar  
(pocos  
linfocitos  
circulantes).  
Infusión  
de  
células  Ensayos clínicos en curso; Fuente:  
progenitoras  
resultados  
preliminares: elaboración  
hematopoyéticas  
del quimerismo  
transitorio sin propia a  
donante al receptor post- rechazo agudo en algunos partir  
de  
trasplante.  
Objetivo:  
pacientes.  
(5)(10)  
Inducir  Hasta ahora, ningún receptor de  
quimerismo  
mixto  
y
mano ha podido suspender  
tolerancia específica al totalmente la inmunosupresión de  
injerto, reduciendo mantenimiento a largo plazo (5).  
Infusión de médula  
ósea del donante  
gradualmente todos los  
Algunos han reducido  
a
(investigacional)  
inmunosupresores.  
monoterapia tacrolimus  
por  
periodos prolongados sin rechazo  
clínico (5).  
Representa la meta futura;  
requiere combinar con terapias  
anti-rechazo convencionales al  
menor indicio de respuesta  
inmune.  
Fuente: Elaboración propia a partir de referencias seleccionadas, incluyendo series clínicas e  
informes de casos(3)(1)(2)(5)(10). (ATCV: alotrasplante de tejido compuesto vascularizado; DSA:  
anticuerpos donante-específicos).  
616  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
Episodios de rechazo agudo y  
rechazo crónico  
tacrolimus (asegurando niveles en  
rango alto normal) y apoyo tópico  
(
pomadas de clobetasol en lesiones  
Incidencia de rechazo agudo: El  
rechazo agudo cutáneo es casi  
omnipresente en el trasplante de  
mano. Más del 80% de los  
receptores presentarán al menos un  
episodio de rechazo agudo en el  
cutáneas). En >90% de los casos,  
esta terapia revierte el rechazo  
agudo sin secuelas (1). Muchos  
centros han adoptado un manejo  
profiláctico/anticipatorio:  
ante  
erupciones leves en piel del injerto,  
incluso sin confirmación por biopsia,  
se inician esteroides adicionales  
para abortar un posible rechazo  
primer  
año  
post-trasplante,  
generalmente de grado leve a  
moderado (Banff I o II) (8)(15). En la  
cohorte del registro OPTN de  
incipiente.  
De  
hecho,  
se  
EE.UU.,  
trasplantados de mano entre 2014–  
018 tuvieron ≥1 rechazo agudo  
9
de 10 pacientes  
recomiendan biopsias cutáneas  
seriadas (p. ej. a 3, 6, 12 meses y  
luego anuales) dado que pueden  
2
documentado, con un rango de 1  
hasta 38 episodios en un solo  
paciente (8). Estos rechazos se  
detectar  
infiltrados  
rechazo  
subclínico  
(
linfocitarios  
asintomáticos) que orienten  
a
manifiestan  
típicamente  
como  
intensificar inmunosupresión antes  
de que progrese (3)(11). La  
frecuencia de rechazos tiende a  
disminuir con el tiempo: son más  
comunes el primer y segundo año,  
mientras que después del tercer año  
muchos pacientes entran en una  
fase de menor incidencia de  
episodios agudos (3). En la serie de  
Innsbruck, se contabilizaron 43  
episodios de rechazo agudo en 5  
pacientes entre el mes 1 y el año 20;  
la mayoría ocurrieron en los primeros  
lesiones eritemato-descamativas  
en la piel del injerto, a veces con  
edema o placas violáceas, que  
corresponden histológicamente a  
infiltrados linfocitarios en dermis  
(
rechazo celular mediado por  
linfocitos T). Afortunadamente, la  
gran mayoría de episodios  
responden bien a terapia médica  
intensiva: la primera línea de  
tratamiento es aumentar dosis de  
corticoides  
metilprednisolona 5001000 mg por  
días)(3), junto con optimización del  
(ej.  
pulsos  
de  
3
años, y solo 1 episodio de rechazo  
3
crónico se documentó >10 años  
617  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
post-trasplante(3). Esto sugiere que,  
una vez superada la fase inicial y con  
inmunosupresión bien ajustada, el  
plasmapéresis, inmunoglobulina y  
rituximab, el daño fue irreversible y  
llevó a amputación del injerto. Este  
caso reforzó la importancia de evitar  
reducción de inmunosupresión en  
presencia de DSA, y ha motivado a  
que los programas monitoreen  
periódicamente los anticuerpos post-  
injerto  
tiende  
a
estabilizarse  
inmunológicamente en algunos  
pacientes.  
Rechazo humoral y anticuerpos: A  
diferencia del trasplante renal, el  
rechazo mediado por anticuerpos  
trasplante.  
Estudios  
recientes  
indican que hasta un 2030% de los  
pacientes pueden desarrollar DSA  
de novo en los años subsiguientes al  
trasplante de mano, lo cual podría  
predisponer a rechazo crónico si no  
se interviene (2)(12). En la práctica,  
si se detectan DSA persistentemente  
elevados, algunos grupos han  
intensificado profilaxis (p. ej., con  
IVIG o ajuste de MMF) para intentar  
prevenir fenómenos humorales. El  
manejo de un rechazo humoral  
instalado suele involucrar terapias  
multi-modales: corticoides, aumento  
(
AMR) ha sido menos frecuente en  
ATCV, aunque está claramente  
documentado. Se han descrito  
episodios de rechazo humoral  
agudo  
caracterizados  
por  
microvasculitis, trombosis capilar y  
necrosis focal en piel, generalmente  
asociados  
anticuerpos anti-HLA del donante  
DSA) (3)(5). Estos casos suelen ser  
más graves refractarios  
a
la presencia de  
(
y
a
esteroides solos. Un ejemplo notable  
fue el paciente mencionado que  
perdió su injerto tras conversión a  
belatacept: presentaba DSA de clase  
I pre-existentes, y al suspender  
tacrolimus desarrolló un AMR severo  
con vasculopatía necrotizante en  
las arterias digitales y depósitos de  
C4d en biopsia (marcador de daño  
de  
tacrolimus,  
plasmaféresis  
seriadas, IVIG y rituximab anti-CD20  
para depletar células B productoras  
de anticuerpos (5). La eficacia de  
este abordaje “antihumoral” en  
ATCV no está bien establecida  
debido a pocos casos, pero se han  
logrado revertir rechazos vasculares  
mediado  
equivalente a un rechazo humoral  
fulminante (5). pesar de  
por  
complemento),  
incipientes  
cuando  
se  
actúa  
A
precozmente.  
618  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
Rechazo crónico y vasculopatía  
presentaba  
isquemia  
digital,  
del  
injerto:  
La  
principal  
cambios cutáneos y finalmente una  
arteriografía mostró vasculopatía  
severa difusa; la mano perdió  
viabilidad funcional y hubo que  
amputarla al año 7(3). Ese paciente  
preocupación a largo plazo en  
trasplante de mano es el desarrollo  
de rechazo crónico  un proceso  
insidioso de deterioro del injerto  
mediado  
inmunológicos de bajo grado. En  
ATCV, el rechazo crónico  
por  
mecanismos  
había  
experimentado  
rechazos  
repetidos y tenía DSA circulantes, lo  
que sugiere que la inmunoinjuria  
acumulada derivó en rechazo  
crónico irreversible. Otros pacientes  
de la misma serie, en cambio, sin  
DSA y con buen control de rechazos  
agudos, no desarrollaron cambios  
crónicos significativos a 1520  
años, manteniendo injertos en buen  
típicamente se manifiesta como  
fibrosis y atrofia progresiva de la  
piel y tejido subcutáneo, con  
posible vasculopatía obliterativa  
de arterias del injerto (3)(10).  
Clínicamente, los signos pueden  
incluir cambios tróficos (piel  
adelgazada, brillante), pérdida de  
vello, rigidez articular creciente y  
disminución de la función a pesar de  
estado  
anatómico  
(3).  
Esto  
concuerda con otros reportes: el  
rechazo crónico parece asociarse  
terapia  
inmunosupresora  
suficiente.  
fuertemente  
a
episodios de  
aparentemente  
rechazo agudo mal controlados o  
repetitivos y a la presencia de  
anticuerpos (12). Es decir, los  
pacientes con injertos “tranquilos”  
inmunológicamente tienden a no  
mostrar rechazo crónico evidente en  
seguimientos medianos.  
Histopatológicamente, se observan  
engrosamientos íntimos  
concéntricos en arterias (similar a  
la vasculopatía crónica del trasplante  
cardíaco) y oclusión de capilares  
dérmicos,  
acompañados  
de  
depósitos de C4d en vasos  
profundos y un infiltrado inflamatorio  
que puede contener linfocitos B y  
plasmáticas (3)(10). En la serie de  
Innsbruck, uno de los 5 pacientes  
desarrolló un cuadro de rechazo  
Actualmente,  
no  
existe  
un  
tratamiento curativo del rechazo  
crónico en ATCV. Las medidas se  
centran en la prevención y la  
detección precoz. Se está trabajando  
en criterios histológicos de Banff  
crónico después de  
6
años:  
619  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
adaptados para ATCV que incluyan  
puntuación de cambios crónicos  
>5 años de trasplante reveló  
infiltrados inflamatorios B y T en  
dermis profunda, fibromatosis  
(fibrosis, arteriosclerosis)  
y
de  
rechazo humoral, para uniformar la  
vigilancia (10)(11). Algunos autores  
perivascular,  
aterosclerosis  
y
cambios  
concéntrica  
de  
en  
plantean  
la  
posibilidad  
de  
arterias radiales y cubitales del  
injerto, hallazgos semejantes a los  
del rechazo crónico cardíaco (12).  
Esto confirma que la fisiopatología  
del rechazo crónico en ATCV  
comparte características comunes  
con órganos sólidos: probablemente  
es una combinación de respuesta  
inmune celular de bajo grado + lesión  
mediada por anticuerpos + daño  
isquémico/reperfusión y mecánico a  
largo plazo.  
retransplante de mano en caso de  
rechazo crónico avanzado, pero esa  
experiencia es muy limitada (se han  
reportado solo 2 retransplantes de  
mano exitosos en el mundo). Lo  
fundamental  
es  
optimizar  
la  
inmunosupresión a largo plazo: por  
ejemplo, la introducción de mTOR  
inhibidores tiene cierta base  
racional para prevenir rechazo  
crónico, pues en trasplante renal han  
mostrado reducir la vasculopatía  
crónica. También, mantener niveles  
mínimos de tacrolimus suficientes  
En la práctica clínica reciente,  
algunos centros han implementado  
monitorización de biomarcadores  
para anticipar rechazo crónico. Por  
ejemplo, medición seriada de  
anticuerpos anti-HLA (cada 612  
meses) para detectar conversión a  
DSA positiva en un receptor  
previamente negativo, lo cual sería  
indicativo de intervenir (añadir IVIG u  
otros) antes de que se traduzca en  
vasculopatía (12). También se  
investiga el uso de imágenes  
angiográficas anuales (angio-TAC  
(evitar subniveles prolongados) y el  
manejo agresivo de factores de  
riesgo (evitar tabaquismo en el  
receptor,  
controlar  
hipercolesterolemia, etc.) podrían  
disminuir la progresión de lesiones  
vasculares en el injerto (11).  
Cabe  
destacar  
que  
manos  
trasplantadas explantadas por  
rechazo crónico han permitido  
estudiar el proceso en detalle. Un  
análisis de 4 manos explantadas con  
o
angio-RMN)  
del  
miembro  
620  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
trasplantado para observar cualquier  
estrechamiento vascular progresivo.  
La evidencia sugiere que, detectado  
tempranamente, el rechazo crónico  
cutáneos, usualmente manejables  
con terapia estándar y sin impacto  
funcional mayor si se tratan a tiempo  
(8)(3). El rechazo crónico es menos  
frecuente pero constituye la principal  
amenaza para la viabilidad del injerto  
a largo plazo; su aparición se asocia  
a historia de rechazos recurrentes  
y/o anticuerpos, y su manejo es  
desafiante. La Tabla 2 presenta  
algunos datos claves sobre rechazo  
podría ralentizado  
intensificando la inmunosupresión  
por ejemplo, agregando rituximab e  
IVIG si hay componente humoral)  
11). No obstante, sigue sin haber  
ser  
(
(
garantías de revertirlo.  
En resumen, prácticamente todos  
los pacientes de trasplante de mano  
experimentarán rechazos agudos  
agudo crónico de estudios  
y
relevantes.  
Tabla 2. Rechazo agudo y crónico en trasplante de mano  datos de estudios selectos  
Estudio / Serie  
año)  
Incidencia de  
rechazo agudo  
Manejo y evolución  
Evidencia de rechazo  
crónico  
(
OPTN/UNOS  
9 de 10 pacientes con Tratamiento estándar (bolos Seguimiento corto (≤4  
EE.UU. (Hein et ≥1 rechazo agudo esteroides, ajuste tacrolimus); años); no se informan  
al., 2020)  
trasplantes  
mano  
10 (rango 138 episodios 1 paciente perdió el injerto por datos de cronicidad.  
de por paciente). rechazo hiperagudo a 5 días  
pacientes con (posible técnica/inmunológico).  
histológico  
(2014–  
4
2018)(8)  
rechazo  
grado IIIV.  
Innsbruck (Hautz 43 rechazos agudos 100% respondedores a bolos 1 paciente desarrolló  
et al., 2020)  5 en total (todos los esteroides ± intensificación; sin rechazo crónico con  
pacientes (2000 pacientes tuvieron). pérdidas  
014) seguidos ≥6 Más frecuentes en 0 Pacientes  
años(3) años;  
agudas. vasculopatía  
“rechazos (amputación al año 7).  
luego silentes” en biopsias tratados Otros 4 pacientes, con  
2
con  
3
esporádicos.  
Principalmente  
cutáneos Banff III.  
exitosamente  
inmunosupresión.  
aumentando inmunosupresión  
óptima, sin signos de  
rechazo crónico hasta  
319 años post.  
1
Petruzzo et al., ~85% de pacientes Terapia eficaz en la mayoría Estimación: ~1015%  
varios  
centros con ≥1 episodio en (esteroides  
sistémicos, de injertos presentan  
cambios de rechazo  
(
2017)  Revisión primer año. tópicos).  
narrativa  
mundial(1)  
Varios  
leves-moderados  
episodios Rechazos severos requerirán crónico  
a
>5 años.  
ATG u otras terapias (poco Se han registrado >20  
habituales;  
rechazos  
fulminantes.  
raros frecuentes).  
severos  
amputaciones de mano  
trasplantada en el  
mundo, muchas por  
rechazo crónico  
complicaciones  
o
inmunológicas(1).  
Ng et al., 2019  (Se  
enfoca  
en  
En  
4
manos  
Revisión rechazo crónico) Notan que  
explantadas  
crónico ATCV  
estudio casos(12)  
+
rechazos agudos mal  
controlados  
analizadas:  
arteriosclerosis  
en  
vasos  
profundos,  
infiltrados  
621  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
predisponen  
crónico.  
a
mononucleares B y T  
en piel, depósitos C4d  
focales.  
Sugieren correlación  
DSA con vasculopatía  
injerto.  
Iyer et al., 2025 No en  
cuantifica Manejo de complicaciones: No  
reportado  
(
India) 18 episodios en abstract, reporta que salvo esa muerte, abstract. Se enfatizan  
pacientes,  
manos  
34 pero  
menciona los  
demás complicaciones  
complicaciones  
rechazos/complicaciones  
se agudas (PTLD, etc.)  
trasplantadas(7)  
inmunes: ej. 1 muerte controlaron con éxito (no más  
que  
rechazo  
por “tormenta de detalla  
tratamientos  
en crónico.  
citoquinas” (posible abstract).  
rechazo  
agudo  
sistémico fulminante).  
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de referencias seleccionadas (8)(3)(1)(12)(7).  
(
PTLD: enfermedad linfoproliferativa post-trasplante; DSA: anticuerpos donante-específicos).  
trasplante  
profilaxis  
es  
habitual  
la  
Complicaciones  
relacionadas  
médicas  
la  
anti-infecciosa  
a
(trimetoprim-sulfa,  
inmunosupresión  
valganciclovir, etc.), pero aun así  
se reportan infecciones. Por  
ejemplo, en la serie india (18  
El precio de mantener un injerto de  
mano viable con inmunosupresión  
sistémica crónica es la aparición de  
efectos adversos y complicaciones  
en el receptor. Dado que los  
receptores de trasplante de mano  
suelen ser individuos jóvenes o de  
mediana edad por lo demás sanos  
pacientes),  
se  
mencionan  
problemas gastrointestinales  
en 3 pacientes; de ellos, 2  
fueron  
por  
infección  
por  
citomegalovirus  
(CMV),  
ilustrando que a pesar de  
profilaxis, la reactivación de  
CMV es un riesgo latente(7).  
Infecciones cutáneas (micóticas)  
sobre el injerto, neumonías por  
(salvo su amputación), la aparición  
de comorbilidades inducidas por la  
inmunosupresión tiene un peso  
importante en la valoración global de  
resultados. Entre las complicaciones  
documentadas en la última década  
se destacan:  
patógenos  
oportunistas,  
e
incluso sepsis severas han sido  
descritas. Un paciente en  
Francia falleció el año 3 post-  
trasplante por septicemia por  
pseudomonas asociada a una  
neutropenia severa por MMF(1).  
Infecciones oportunistas: Son  
quizá las más frecuentes. En los  
primeros  
6
meses  
post-  
622  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
En general, las infecciones  
graves tienden a presentarse  
temprano o asociadas a pulsos  
intensos de tratamiento anti-  
rechazo. Hacia mediano plazo,  
las infecciones más comunes  
son virales crónicas (ej. virus  
pérdida del injerto asociada  
directamente al PTLD). Estos  
linfomas suelen ser de estirpe B  
célular  
asociada  
a
EBV,  
similares  
a
los vistos en  
trasplante de órgano sólido, y  
suelen ocurrir en los primeros 2–  
3 años. Además de PTLD, hay  
BK,  
leucoencefalopatía  
multifocal progresiva en algún  
caso aislado) y las infecciones  
respiratorias recurrentes. La  
introducción de belatacept no  
incrementó notoriamente las  
infecciones en los pocos  
pacientes reportados, pero su  
efecto inmune es distinto y se  
sigue vigilando.  
creciente  
vigilancia  
sobre  
cánceres cutáneos: pacientes  
con injertos de piel requieren  
controles  
dermatológicos  
periódicos, pues la combinación  
de exposición inmunosupresora  
y radiación UV puede inducir  
carcinomas cutáneos en la piel  
del injerto o la del paciente. Aún  
son  
documentados, pero se han  
extirpado carcinomas  
escamocelulares de la mano  
trasplantada en algunos  
pocos  
los  
casos  
Trastornos linfoproliferativos  
y cáncer: El uso prolongado de  
inmunosupresores  
conlleva  
riesgo oncogénico. Se han  
notificado varios casos de PTLD  
receptores tras ~10 años de  
inmunosupresión, con buen  
(enfermedad linfoproliferativa  
post-trasplante) tras trasplante  
de mano. En la serie de Iyer et  
al., 1 paciente desarrolló PTLD y  
otro progresó a linfoma maligno  
a partir de PTLD(7). Ambos  
casos requirieron reducción de  
pronóstico  
tras  
resección  
local(1). También se ha descrito  
carcinoma de cérvix agresivo en  
una receptora de trasplante de  
mano  
a
los pocos años,  
posiblemente favorecido por la  
inmunosupresión sistémica(1).  
inmunosupresión  
quimioterapia,  
y
y
según el  
informe, pudieron ser manejados  
satisfactoriamente (no se reporta  
Complicaciones metabólicas y  
renales: La insuficiencia renal  
623  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
crónica inducida por tacrolimus  
es un efecto preocupante,  
especialmente dado que los  
mejora cuando se consigue  
reducir la carga de  
medicamentos: pacientes con  
esquemas simplificados (p. ej.  
pacientes  
trasplantados  
de  
mano tienen expectativas de  
vida largas. En series, hasta un  
monoterapia  
tacrolimus)  
mostraron mejor cumplimiento  
y menos efectos secundarios  
percibidos, lo cual redunda en  
buen estado general(3).  
2030% de pacientes han  
mostrado elevación sostenida  
de creatinina o caída del filtrado  
glomerular  
en  
los  
años  
Neuropatías  
y
efectos  
posteriores al trasplante(2). Esto  
ha motivado, como vimos,  
cambios a sirolimus o belatacept  
en algunos para proteger el  
riñón. Por otro lado, la diabetes  
mellitus post-trasplante es  
reportada en alrededor de 10–  
neuropsiquiátricos: Un punto  
interesante es que en la serie  
india mencionan neuropatía por  
enfermedad crítica en  
1
paciente,  
vinculada  
posiblemente  
estadía UCI  
a
prolongada o a toxicidad de  
fármacos(7). También se sabe  
que tacrolimus en niveles altos  
puede causar neurotoxicidad  
15%  
de  
los  
pacientes,  
generalmente asociada a el uso  
prolongado de esteroides e  
inhibidores de calcineurina(1).  
En la revisión de Lucio et al., se  
menciona que muchos pacientes  
(tremor, cefalea, cambios del  
estado  
anímico).  
Algunos  
de  
pacientes  
trasplantados  
requieren  
manejo  
mano han referido insomnio,  
temblores finos y cambios de  
humor relacionados con la  
endocrinológico por síndrome  
metabólico: aumento de peso,  
dislipidemia e hipertensión son  
comunes debido a prednisona  
crónica(1). Estos factores se  
suman al riesgo cardiovascular a  
largo plazo. Un hallazgo notable  
en la serie austríaca es que la  
medicación.  
Además,  
la  
interacción entre factores  
psicológicos e inmunológicos  
es relevante: episodios de  
rechazo agudo se han asociado  
temporalmente con momentos  
adherencia  
a
largo plazo  
624  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
de estrés y abandono de  
medicación en algún caso; esto  
subraya que la salud mental y  
medidas de tamizaje oncológico  
rutinario en estos pacientes a largo  
plazo, de modo similar a cualquier  
trasplantado.  
adherencia  
influyen  
directamente en complicaciones  
inmunes.  
En conclusión, las complicaciones  
sistémicas del trasplante de mano  
Afortunadamente, la mayoría de  
complicaciones médicas son  
manejables con intervenciones  
reflejan la  
el  
impacto  
de  
inmunosupresión crónica en un  
individuo  
sano:  
e
infecciones,  
adecuadas,  
siempre  
que  
se  
neoplasias  
inconvenientes  
identifiquen  
prontamente.  
Por  
metabólicos son los principales. La  
incidencia acumulada de alguna  
complicación médica severa en 5  
años post-trasplante ronda el 50%  
según series combinadas(1)(7). No  
obstante, con profilaxis adecuada,  
vigilancia periódica (monitorización  
viral, exámenes oncológicos) y  
ajustes individualizados de la  
terapia, es posible controlar la  
mayoría de estos problemas.  
Muchos pacientes trasplantados  
consideran asumibles estos riesgos  
ejemplo, las dos pacientes con PTLD  
en la serie de Iyer se trataron con  
reducción de inmunosupresión y  
terapia dirigida (quimio/rituximab) y  
se logró remisión sin perder los  
injertos(7). El paciente con sepsis  
grave referido por Lucio falleció, pero  
fue un caso de presentación muy  
temprana y agresiva(1). En general,  
la mortalidad entre receptores de  
trasplante de mano ha sido baja; se  
han reportado menos de 5 muertes  
atribuibles directa o indirectamente  
al procedimiento/inmunosupresión  
en la literatura hasta la fecha(1)(7).  
a
cambio su  
de  
recuperar  
extremidad, pero es obligación del  
equipo  
tratante  
minimizarlos  
esquemas  
mediante  
Un aspecto para destacar es que  
conforme los trasplantes de mano de  
algunos pacientes alcanzan >10-15  
años, empieza a emerger el riesgo  
de neoplasias sólidas (cáncer de  
piel, de órganos sólidos). Por ello, los  
protocolos actuales incluyen ya  
inmunosupresores  
optimizados,  
justamente la motivación principal  
para la búsqueda de  
inmunosupresión mínima. Al final, el  
éxito del trasplante de mano no solo  
se mide por una mano funcional, sino  
625  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
por mantener al paciente en buen  
estado general, libre de  
de presión profunda y temperatura)  
alrededor de 6 meses a 1 año post-  
trasplante en la mayoría de  
pacientes(1)(9). Para el segundo  
año, muchos pacientes logran  
enfermedades graves inducidas por  
el tratamiento.  
Recuperación  
funcional  
y
discriminación  
monofilamentos  
táctil  
resultados centrados en el  
paciente  
(
de  
Semmes-  
Weinstein grado 4.31 o 4.56,  
equivalente a distinguir tacto ligero)  
en la palma y dedos(8). Sin  
embargo, la discriminación de dos  
puntos fina (≤10 mm) puede  
permanecer limitada; solo algunos  
pacientes jóvenes han alcanzado 6–  
El objetivo último de un trasplante de  
mano es restaurar la capacidad del  
paciente para usar su mano en la  
vida diaria y mejorar su calidad de  
vida (CV). Por ello, además de la  
sobrevida del injerto, los resultados  
funcionales y psicosociales son  
críticos al evaluar el éxito. En los  
últimos 10 años, múltiples estudios  
8
mm de discriminación en pulpejos  
después  
de  
varios  
los  
años(3).  
Funcionalmente,  
pacientes  
recuperan primero movimientos  
groseros: cierre y apertura de  
mano, oposición parcial del pulgar,  
luego movimientos más finos. Al 1  
año, se suele obtener fuerza de  
agarre suficiente para sostener  
objetos livianos (en torno a 510 kg  
han  
investigado  
cuánto  
funcionalmente puede recuperarse  
una mano trasplantada y cómo  
perciben los pacientes el impacto en  
su vida.  
Recuperación motora y sensitiva:  
Tras la revascularización de la mano  
trasplantada, inicia un prolongado  
proceso de regeneración nerviosa  
de  
fuerza),  
aumentando  
fisioterapia  
gradualmente  
con  
intensiva. A los 2 años, varios  
pacientes alcanzan fuerza de  
prensión >20 kg y pinza trípode útil,  
aunque esto depende del nivel de  
amputación (mejores resultados en  
(a aproximadamente 1 mm por día).  
La literatura muestra que la  
reinervación sensitiva suele ocurrir  
primero en territorios de nervio  
mediano cubital, alcanzando  
y
amputaciones  
índices  
distales)(1).  
el  
En  
sensibilidad protectora (percepción  
clínicos,  
DASH  
626  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
(
Disabilities of Arm, Shoulder and  
Research Arm Test (ARAT, máxima  
57) fueron ~41 en trasplantados vs  
39 en protetizados (diferencia no  
Hand) puntúa de (sin  
0
discapacidad) a 100 (incapacidad  
máxima). Antes del trasplante,  
pacientes amputados bilaterales  
suelen tener DASH muy altos (>50).  
Estudios recientes reportan que tras  
el trasplante de mano, los pacientes  
mejoran su puntuación DASH en  
promedio 1525 puntos respecto al  
basal(8). Por ejemplo, en 6 pacientes  
de EE.UU., los DASH pasaron de  
significativa)(4).  
Igualmente,  
la  
prueba de destreza SHAP (máx 100)  
arrojó ~75 puntos en ambos  
grupos(4).  
Esto  
las  
indica que,  
actividades  
objetivamente,  
bimanuales básicas pueden ser  
realizables tanto con una mano  
trasplantada como con una buena  
prótesis, al menos en condiciones de  
laboratorio. Sin embargo, hay  
matices: los trasplantados tenían  
mayor variabilidad en desempeño  
(algunos casos muy buenos, otros  
modestos) dependiendo de factores  
4
272 preoperatorio a 4382 al  
último control (algunos mejoraron  
notablemente, otros menos)(8). La  
variabilidad es amplia dependiendo  
de la evolución individual; algunos  
experimentan rigidez articular o  
rechazo subclínico que limita el  
rango de movimiento y empeora el  
DASH temporalmente(28†)^(5). Aun  
así, la tendencia general es a la  
mejora funcional objetiva en la  
mayoría.  
individuales  
amputación,  
rehabilitación  
como  
nivel  
de  
a
adherencia  
y
presencia de  
complicaciones. Además, donde sí  
hubo diferencia fue en la percepción  
del paciente: en encuestas de  
calidad de vida (SF-36), los  
pacientes con mano trasplantada  
puntuaron significativamente mejor  
en escalas de vitalidad, rol  
emocional y salud mental que  
aquellos con prótesis(4). Tres de  
Comparación con prótesis: Un  
estudio clave de Salminger et al.  
comparó 7 manos trasplantadas vs 7  
prótesis mioeléctricas en amputados  
similares(4).  
mostraron rendimiento funcional  
equivalente en pruebas  
Los  
resultados  
cuatro  
subescalas  
mentales  
favorecieron al grupo trasplantado,  
sugiriendo que tener una mano viva  
estandarizadas: las puntuaciones  
medias de la prueba de Action  
con tacto y apariencia humana—  
brinda un beneficio psicológico  
627  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
importante.  
trasplantados describen sentirse  
completos” nuevamente, recuperar  
la espontaneidad en sus  
Varios  
pacientes  
psicológico severo del miembro  
injertado en la literatura reciente; por  
el contrario, la adherencia  
a
rehabilitación intensiva suele ser  
excelente en estos pacientes  
motivados, lo que contrasta con la  
frecuente falta de uso de prótesis  
(muchos amputados abandonan las  
prótesis avanzadas por frustración o  
incomodidad, cosa que con la mano  
trasplantada no sucede si funciona,  
ya que tiene retroalimentación  
sensorial)(4).  
interacciones (p. ej. dar la mano para  
saludar, tocar el rostro de un ser  
querido),  
aspectos  
en  
difícilmente  
escalas  
cuantificables  
funcionales pero muy relevantes en  
su bienestar(1).  
Integración y uso espontáneo: Un  
concepto la  
emergente  
es  
embodiment o incorporación del  
injerto al esquema corporal del  
paciente. Estudios cualitativos y  
narrativas de casos han explorado  
cómo los pacientes asimilan la  
mano trasplantada como propia.  
En general, tras la etapa inicial de  
adaptación (semanas a meses), la  
mayoría de receptores desarrollan  
un sentido de propiedad sobre la  
mano injertada, especialmente a  
medida que recuperan sensibilidad.  
Satisfacción del paciente y calidad  
de vida: Los informes de calidad de  
vida muestran mejoras en múltiples  
dominios tras el trasplante. Jensen et  
al. (2012) ya indicaban que la  
mayoría de trasplantados describían  
CV mejorada en comparación con  
usar prótesis, particularmente en  
imagen corporal y función social.  
Estudios más recientes corroboran  
que  
los  
pacientes  
están  
En entrevistas  
Herrington et al. 2019), todos  
expresaron que la mano  
a
5
pacientes  
mayoritariamente satisfechos con su  
decisión de trasplante incluso con las  
cargas de inmunosupresión. En el  
seguimiento a largo plazo de  
Innsbruck, todos los pacientes  
puntuaron su satisfacción global  
con el trasplante de buena a  
excelente, y esta se correlacionó  
(
trasplantada “se siente parte de mí”  
aunque algunos refirieron que nunca  
será exactamente igual a la mano  
nativa perdida(20). No se han  
documentado casos de rechazo  
628  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
estadísticamente con el nivel  
funcional alcanzado en la mano (a  
instrumentos musicales) pueden  
permanecer difíciles, pero se  
compensan con terapia ocupacional  
prolongada. Desde el punto de vista  
social, los pacientes reportan mayor  
confianza en situaciones públicas, ya  
que la mano trasplantada suele tener  
aspecto bastante normal y permite  
gestos cotidianos sin llamar la  
atención, a diferencia de prótesis  
que a veces atraen miradas(1).  
mayor  
función,  
mayor  
satisfacción)(3). Vale mencionar que  
un caso temprano en la historia (año  
2001) sí derivó en insatisfacción: un  
paciente en Francia solicitó la  
retirada de su mano trasplantada por  
resultados funcionales pobres y  
problemas psicológicos, pero casos  
así no han vuelto a reportarse en la  
última  
década,  
probablemente  
Evaluaciones  
cualitativas:  
cualitativas  
narrativas y  
Investigaciones  
han aportado  
gracias  
a
mejor selección  
preoperatoria y apoyo psiquiátrico  
intensivo.  
información valiosa “centrada en el  
paciente”. Herrington y Parker (2019)  
analizaron narrativas de receptores y  
sus parejas, encontrando que junto  
con las mejoras tangibles, existen  
desafíos: el proceso de rehabilitación  
es largo y demandante, la ansiedad  
ante cada control médico persiste  
(miedo al rechazo), y la necesidad de  
apoyo familiar es alta(20). No  
obstante, todos los pacientes  
Reintegración laboral y social: Un  
indicador práctico de éxito es si el  
paciente logra volver a trabajar o a  
actividades significativas. Varios  
pacientes trasplantados han podido  
reincorporarse  
a
empleos (con  
adaptaciones según su función). Por  
ejemplo, dos pacientes indios  
bilaterales trasplantados lograron  
suficiente función para realizar  
actividades de oficina e informática  
básica(7). En otros casos, pacientes  
han retomado hobbies como  
conducir, pintar e incluso deportes  
adaptados. No todos alcanzan  
destreza fina completa; actividades  
entrevistados  
enfatizaron  
que  
volverían a tomar la misma decisión  
del trasplante a pesar de los  
inconvenientes, porque la mano  
trasplantada  
les  
y
devolvió  
independencia  
autoimagen  
que  
requieren  
alta  
precisión  
positiva.  
Algo  
“ausente”  
que  
(abotonarse muy rápido, tocar  
señalaron es la falta de datos  
629  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
empíricos publicados sobre CV a  
muchas actividades cotidianas sin  
largo plazo; la mayoría de  
ayuda. Objetivamente son a veces  
equivalentes a los logrados con  
prótesis de última generación en  
publicaciones  
se  
centran  
en  
resultados médicos, por lo que los  
propios pacientes abogan por incluir  
más métricas de calidad de vida y  
salud mental en las evaluaciones de  
resultados(13)(20). De hecho, en  
años recientes se está promoviendo  
tareas  
estándar,  
pero  
pacientes  
mayor  
subjetivamente  
los  
trasplantados  
reportan  
bienestar  
psicológico,  
mejor  
autoimagen y preferencia clara por la  
mano viva(4). El trasplante de mano  
consigue, en la mayoría de casos,  
cumplir la premisa de mejorar la  
calidad de vida: “no salva la vida,  
pero la hace más plena”(13). Esto,  
por supuesto, se cumple siempre y  
cuando el injerto funcione y se  
minimicen las complicaciones de la  
inmunosupresión. Ahí la importancia  
de un enfoque integral: el éxito se  
mide tanto en que el paciente pueda  
abrocharse la camisa con su mano  
nueva, como en que pueda hacerlo  
estando libre de infecciones o  
cáncer, y sintiéndose feliz con la  
decisión tomada. Las evidencias  
actuales, aunque basadas en  
estandarizar  
Patient-Reported  
Measures (PROMs)  
Outcome  
específicas para ATCV. Un trabajo  
del 2025 desarrolló ítems de  
cuestionario adaptados a trasplante  
de mano (temas como expectativa vs  
realidad post-trasplante, integración  
del injerto, satisfacción estética,  
etc.),  
buscando  
generar  
un  
instrumento válido para cuantificar la  
experiencia del paciente de manera  
estructurada(14). Esto permitirá en el  
futuro reportar los resultados  
centrados en el paciente con el  
mismo rigor que se reportan la  
sobrevida del injerto o la fuerza de  
agarre.  
cohortes  
pequeñas,  
positivas  
son  
en  
En  
síntesis,  
los  
resultados  
mayoritariamente  
funcionales medios tras un  
trasplante de mano incluyen  
recuperar la sensibilidad protectora,  
movilidad suficiente para agarrar  
cuanto a que los receptores de  
trasplante de mano logran mejoras  
funcionales  
y
psicosociales  
sustanciales respecto a su situación  
objetos moderados,  
y
realizar  
previa, justificando la indicación en  
630  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
pacientes  
cuidadosamente  
calidad de vida de estudios recientes  
que ejemplifican estos hallazgos.  
seleccionados. La Tabla 3 resume  
algunos resultados funcionales y de  
Tabla 3. Resultados funcionales y de calidad de vida en receptores de trasplante de mano  
Estudio / Fuente  
Población y métodos  
Resultados funcionales  
objetivos  
Resultados percibidos  
(paciente)  
Salminger et al., 5 pacientes con mano ARAT: Trasplantados 40.9/57 vs SF-36 (4 dimensiones físicas):  
016 Cohorte trasplantada vs 7 con Protésicos 39.0/57 (p=0.87, n.s.). sin diferencia significativa entre  
comparativa(4) prótesis mioeléctrica SHAP: Trasplantados 75.0/100 grupos (excepto Rol Físico  
amputados similares). vs Protésicos 75.4/100 (n.s.). ligeramente mejor en  
Evaluación a ≥1 año DASH: 22.5 en trasplantados vs trasplantados).  
post-op. 10.8 en protésicos (mejor menor; SF-36 (4  
Tests: ARAT, SHAP, diferencia no significativa, mentales):  
DASH, SF-36. p=0.40).  
2
(
dimensiones  
3/4 fueron  
significativamente superiores en  
grupo trasplantado (Vitalidad, Rol  
Emocional, Salud Mental; p<0.05  
cada  
una)(4).  
Conclusión  
pacientes:  
Trasplantados informan mayor  
bienestar psicológico; todos los  
trasplantados preferían su mano  
frente a volver a prótesis.  
Hautz et al., 2020 Amputados  
Serie Innsbruck antebrazo bilateral (3) ~60% de la mano contralateral al a trabajo remunerado o estudios.  
5 pacientes)(3) unilateral (2); cabo de 5 años en unilaterales; Satisfacción: todos reportaron  
seguimiento medio 13 bilateral lograron 1520 kg de satisfacción alta; en escala  
años. Evaluación grip útil. análoga, puntuación promedio  
periódica con DASH, Movilidad: Arco de movimiento 8/10 con el resultado.  
pruebas funcionales, activo total dedos ~50% de la Cuestionario propio de calidad  
de Fuerza de prensión: promedio Reincorporación: 4/5 volvieron  
(
y
escalas  
satisfacción.  
de normal en promedio (mejor en de vida: Indicó mejoras en  
amputaciones más distales). independencia, imagen corporal  
Sensibilidad: Todos recuperaron y relaciones sociales en todos;  
tacto protector; 3/5 lograron puntajes más bajos en dimensión  
detectar 2 puntos a ~8 mm en “salud” (por preocupaciones de  
pulpejos.  
inmunosupresión).  
DASH: mejoró de ~65 pre- Correlación: mayor función  
trasplante a ~40 a los 5 años (en (fuerza, movimiento) se asoció a  
bilaterales)(3).  
mayor satisfacción  
y
mejor  
puntuación CV (p<0.05)(3).  
Hein et al., 2020 10  
pacientes DASH: Datos disponibles de 6 Estado injerto  
Tres mostraron pacientes con  
(10 en EE.UU. (datos mejoría significativa, leve funcionantes vivos; 1 fallo  
registro). Evaluaciones empeoramiento (posiblemente temprano.  
/
CV: 9/10  
Datos EE.UU. trasplantados de mano pacientes.  
injertos  
OPTN  
pacientes)(8)  
1
y
de función (DASH) y por complicaciones), 2 sin datos No se reportan medidas de CV  
sensibilidad en últimos comparativos pre. Rango final en este estudio de registro,  
seguimientos  
años post).  
(14 4382 individuo). solo hechos objetivos. Sin  
Sensibilidad (monofilamentos): embargo, se menciona que la  
de pacientes lograron mayoría “retornaron a actividades  
sensibilidad normal (grado 5) en diarias básicas” estaban  
mano trasplantada; 2 alcanzaron satisfechos con la función  
(varía  
2
6
y
disminución  
leve  
(grado  
de  
4);  
la alcanzada  
cualitativamente).  
(informado  
sensibilidad”  
2
permanecían sin sensibilidad  
protectora (grado 3 o peor)(8).  
Fuente: Elaboración propia a partir de estudios clave sobre resultados funcionales y de calidad  
de vida en trasplante de mano(4)(3)(8). (ARAT: Action Research Arm Test; SHAP: Southampton  
Hand Assessment Procedure; DASH: Disabilities of Arm, Shoulder and Hand).  
631  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
el trasplante de mano conlleva  
Discusión  
El trasplante  
riesgos de morbilidad e incluso  
mortalidad (aunque baja) asociados  
a la inmunosupresión, se insiste en  
la importancia de seleccionar  
compuesto  
vascularizado de mano ha pasado  
de ser un hito quirúrgico novedoso a  
un  
procedimiento  
clínico  
cuidadosamente los  
candidatos(1). Las guías actuales  
tienden recomendar el  
procedimiento principalmente en  
a
relativamente establecido en centros  
especializados, con más de 20 años  
de experiencia global. La evidencia  
de la última década confirma que,  
bajo las condiciones adecuadas,  
el trasplante de mano puede  
restaurar función real y mejorar la  
calidad de vida de pacientes  
amputados, cumpliendo su promesa  
original(1)(4). Sin embargo, también  
a
amputados  
amputados  
situación  
bilaterales  
o
en  
unilaterales  
cuya  
funcional/ocupacional  
justifique el riesgo (por ejemplo,  
amputación dominante distal con  
pobre resultado protésico y alta  
motivación)(4). Incluso en esos  
casos, se realiza un exhaustivo  
tamizaje médico y psicosocial: el  
paciente ideal es joven o mediana  
edad, sin comorbilidades graves,  
serológicamente EBV positivo (para  
reducir riesgo de PTLD), con  
ha  
quedado  
claro  
que  
su  
generalización está limitada por  
desafíos importantes: la necesidad  
de inmunosupresión crónica con  
riesgos significativos, el manejo  
complejo de rechazos frecuentes y la  
identificación de qué pacientes  
excelente  
compromiso demostrable con  
adherencia medicación  
rehabilitación(3).  
quienes tengan  
soporte  
familiar  
y
verdaderamente  
obtendrán  
un  
beneficio sustancial en comparación  
con las alternativas protésicas. A  
a
y
Se  
excluyen  
continuación,  
se  
discuten  
trastornos  
críticamente algunos de los puntos  
clave emergentes en la literatura  
reciente:  
psiquiátricos activos, falta de apoyo  
social, o comorbilidades que hagan  
la  
inmunosupresión  
extremadamente peligrosa (p. ej.,  
antecedentes de cáncer reciente).  
Esta “élite” de candidatos produce  
Equilibrio y  
riesgo-beneficio  
selección de pacientes: Dado que  
632  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
que el número de trasplantes de  
mano realizados siga siendo  
pequeño; muchos más amputados  
existen que los que finalmente se  
trasplantan. En EE.UU., por ejemplo,  
aunque hay cientos de amputados  
de mano candidatos potenciales,  
solo 32 individuos recibieron  
trasplante hasta 2018(8). Esta  
prudencia parece validada por los  
complicaciones  
También se  
metabólicas(3).  
han introducido  
fármacos como belatacept que,  
aunque en evaluación, ofrecen la  
posibilidad de preservar función  
renal y evitar algunos efectos de  
tacrolimus(5). Estas innovaciones  
han permitido que algunos pacientes  
estén hoy con 12 fármacos de  
mantenimiento en dosis bajas (p. ej.,  
tacrolimus monodroga o tacrolimus +  
sirolimus) en lugar de los 3  
datos:  
los  
pacientes  
tolerado  
seleccionados  
relativamente  
han  
bien  
la  
originales,  
estables(3)(5). Sin embargo, la  
inmunosupresión “mínima” aún  
con  
injertos  
inmunosupresión  
(pocos  
fallecimientos)  
beneficios  
y
han mostrado  
funcionales  
implica una supresión sustancial: no  
se ha podido obviar por completo el  
notables(8)(3). Por ende, mantener  
criterios estrictos de indicación es  
tacrolimus  
o
equivalente  
fundamental;  
no  
todos  
los  
calcineurínico en la mayoría; de  
amputados de mano se benefician  
del trasplante, especialmente si se  
adaptan bien a prótesis o no pueden  
adherir a la terapia.  
hecho, el control inmunológico del  
injerto  
fuertemente de tacrolimus(2).  
Intentos de suspenderlo  
sigue  
dependiendo  
completamente (con monoterapia  
belatacept, por ej.) han resultado en  
Inmunosupresión  
mínima:  
realidad vs expectativa: La revisión  
de los protocolos contemporáneos  
muestra avances en reducir la carga  
farmacológica, pero también sus  
limitaciones. Por un lado, se ha  
logrado eliminar el uso rutinario  
de esteroides a largo plazo en  
algunos centros, lo cual era una  
meta deseada para disminuir  
rechazo  
en  
que  
algún  
la  
caso(5),  
mostrando  
tolerancia  
operacional no se ha alcanzado. Un  
editorial citaba que “el mandato de  
lograr  
tolerancia  
permanece”  
como objetivo imperativo para el  
futuro de estos trasplantes(13). Por  
tanto, aunque se ha progresado en  
optimizar la inmunosupresión, sigue  
633  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
habiendo margen significativo de  
el de Ng et al. han empezado a  
mejora. Áreas en desarrollo incluyen  
delinear la histología característica, y  
se han adaptado los criterios de  
rechazo de Banff para incluir ítems  
crónicos específicos en piel y  
vasos(10)(12). Aún así, clínicamente  
no hay un marcador simple de  
rechazo crónico incipiente; se  
depende de la combinación de  
hallazgos presencia de DSA,  
cambios en biopsias y deterioro  
funcional  lo cual puede detectarse  
tardíamente. En comparación a la  
era inicial (década de 2000), ahora  
se tiene mayor conciencia y los  
equipos son más proactivos en  
vigilancia: por ejemplo, realizando  
angiografías anuales del injerto, algo  
terapias  
de  
inducción  
más  
específicas (p. ej., terapia génica  
local para inhibir respuesta inmune  
en el miembro trasplantado),  
medicamentos nuevos (inhibidores  
de JAK para dermatitis de rechazo,  
etc.) y protocolos de tolerancia  
combinada (donación de médula,  
células T reguladoras adoptivas). Es  
previsible que con la consolidación  
de estos enfoques, los riesgos  
sistémicos disminuyan y el trasplante  
de mano se vuelva aceptable para  
más pacientes en el futuro(2)(10).  
Rechazo crónico: una amenaza  
latente: La evidencia de largo plazo  
indica que el rechazo crónico  
que  
antes  
no  
Un  
se  
hacía  
rutinariamente.  
hallazgo  
puede  
manifestarse  
en  
alentador es que los pacientes con  
buena adherencia y sin DSA tienden  
a seguir sin evidencia de rechazo  
crónico incluso a 1520 años(3), lo  
que sugiere que si se controla  
estrictamente el rechazo agudo y se  
evita la sensibilización, el injerto  
puede permanecer estable a largo  
plazo. Esto contrasta con la noción  
previa de que “tarde o temprano  
todos los ATCV rechazarán” – los  
datos actuales muestran que no  
necesariamente, algunos injertos de  
trasplantes de mano pasados  
varios años, en formas sutiles pero  
insidiosas(3)(12). Esto es análogo a  
otros trasplantes: así como un riñón  
trasplantado enfrenta nefropatía  
crónica del injerto, la mano  
trasplantada enfrenta “dermopatía y  
vasculopatía crónica del injerto”.  
Para la comunidad científica,  
comprender y prevenir el rechazo  
crónico en VCA se ha vuelto  
prioridad. Estudios patológicos como  
634  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
mano se han mantenido viables y  
funcionales por dos décadas sin  
ningún  
paciente  
con  
mano  
trasplantada “abandona” su mano; al  
contrario, la incorpora y la usa tanto  
como su capacidad se lo permite. La  
satisfacción subjetiva claramente  
favorece al trasplante en aspectos  
de imagen corporal y naturalidad de  
movimientos(4). Por ello, desde un  
punto de vista centrado en el  
paciente, la mano trasplantada  
proporciona beneficios cualitativos  
que las prótesis no logran, al menos  
hasta hoy. Dicho esto, la tecnología  
protésica avanza (prótesis con  
retroalimentación sensorial háptica  
están en investigación); en un futuro,  
la comparación será un “moving  
target”. Por ahora, para amputados  
deterioro  
significativo,  
algo  
impensado en los primeros años del  
programa(3)(1). Esto invita al  
optimismo cauteloso: con mejores  
inmunoterapias,  
podríamos  
prolongar aún más la vida útil del  
injerto, quizá acercándola a la  
expectativa de vida natural del  
paciente.  
Comparación  
con  
prótesis  
avanzadas: Un punto de debate ha  
sido si el trasplante de mano ofrece  
suficiente ventaja sobre las prótesis  
biónicas modernas que justifique sus  
riesgos. Los resultados del estudio  
de Salminger(4) y otros sugieren  
bilaterales  
especialmente,  
el  
que,  
en  
términos  
puramente  
trasplante ofrece la posibilidad de  
recuperar funciones bimanuales  
simultáneas con sensibilidad, lo  
cual ninguna prótesis bilateral puede  
replicar plenamente. Esta discusión  
implica que la indicación del  
trasplante de mano debe ser  
individualizada: en pacientes que se  
manejan bien con prótesis o que  
funcionales,  
cuantitativas  
pequeñas  
las  
diferencias  
pueden  
ser  
para  
tareas  
estructuradas. Sin embargo, hay que  
considerar que las prótesis más  
sofisticadas  
(multidigitales  
aún tienen  
mioeléctricas)  
limitaciones: falta de sensibilidad,  
movimientos no siempre intuitivos,  
peso, necesidad de recambio  
rechazan  
la  
idea  
la  
de  
inmunosupresión,  
opción  
periódico.  
Además,  
muchos  
protésica sigue siendo preferible. En  
cambio, en aquellos que anhelan  
recuperar la mano viva y están  
dispuestos a asumir los riesgos, el  
pacientes cerca de 30% –  
abandona el uso protésico por  
diferentes razones(1). En contraste,  
635  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
trasplante bien podría proveerles  
una rehabilitación más completa,  
desde el punto de vista humano.  
internacionales (el International  
Hand Transplant Registry)  
y
reuniones específicas (Banff VCA,  
IHCTAS) han permitido unificar  
criterios. Por ejemplo, se han  
publicado guías de evaluación  
Importancia  
del  
seguimiento  
multidisciplinario: Un consenso en  
la literatura es que el éxito del  
trasplante de mano no acaba con la  
cirugía, sino que depende de un  
largo y riguroso seguimiento por un  
equipo multidisciplinario(3)(20). Este  
equipo idealmente incluye cirujanos  
plásticos y de mano, especialistas en  
psicosocial  
pretrasplante  
para  
reducir el riesgo de mala adaptación  
o falta de adherencia(41†)^(6). Todo  
esto subraya que el trasplante de  
mano es quizá el paradigma de una  
intervención  
donde la participación activa del  
paciente un seguimiento  
médico-quirúrgica  
trasplante  
(inmunólogos,  
nefrólogos),  
terapeutas  
y
infectólogos,  
fisioterapeutas  
prolongado son tan importantes  
como la técnica quirúrgica en sí.  
y
ocupacionales expertos en mano,  
psicólogos/psiquiatras, enfermería  
dedicada y trabajadores sociales. La  
experiencia de diversos centros ha  
generado “programas integrales”  
donde el paciente tiene acceso  
continuo a rehabilitación intensiva (a  
veces por años), asesoramiento  
Consideraciones éticas actuales:  
En la actualidad, la ética del  
trasplante de mano se centra en  
asegurar la autonomía y la toma  
informada de decisiones del  
paciente, así como en evaluar los  
resultados desde una perspectiva de  
psicológico (para adherencia  
y
valor.  
Los  
pacientes  
con claridad  
vitalicias  
deben  
adaptación) y monitorización médica  
periódica. En países como EE.UU.,  
se ha enfatizado la necesidad de  
comprender  
implicaciones  
procedimiento  
controles,  
las  
del  
(medicación,  
posibilidad de  
estandarizar  
protocolos  
de  
rehabilitación y compartir datos  
reamputación si falla) y los equipos  
deben ser transparentes sobre los  
datos de resultados, incluyendo los  
entre centros, ya que los números  
por  
centro  
son  
pequeños(9).  
registros  
Iniciativas  
como  
negativos(13).  
Al  
ser  
un  
636  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
procedimiento aún poco común,  
muchos argumentan que debe  
seguir realizándose en el marco de  
protocolos de estudio o con un  
componente de recolección de datos  
prospectivos. No obstante, ya no se  
considera experimental puro dado el  
cuerpo de evidencia acumulado. Un  
área emergente es la discusión  
sobre financiamiento y equidad: en  
algunos países, seguros o sistemas  
de salud han comenzado a cubrir  
trasplantes de mano, pero en otros  
no. Dado el costo elevado (quirúrgico  
y de seguimiento), se aboga por  
demostrar con datos de calidad de  
vida que el procedimiento es costo-  
efectivo para ciertos pacientes (ej.  
amputados bilaterales jóvenes que  
recuperan independencia y pueden  
pero se basan en el camino abierto  
por los trasplantes de mano en  
adultos.  
Limitaciones de la evidencia: Es  
importante  
evidencia  
reconocer  
disponible  
que  
la  
sobre  
trasplante de mano proviene de  
series observacionales de bajo  
número  
de  
pacientes,  
generalmente sin grupo control  
directo (excepto comparaciones con  
prótesis) y con posible sesgo de  
publicación (tiende a publicarse los  
éxitos más que los fracasos). No  
existen  
ensayos  
aleatorizados  
debido a obvias razones éticas y  
prácticas. Por tanto, muchas  
conclusiones se basan en consenso  
de expertos y acumulación de casos.  
Esto hace que, por ejemplo,  
comparar la eficacia de distintas  
estrategias inmunosupresoras no  
sea tan claro: ¿es mejor un enfoque  
con belatacept o uno con sirolimus?  
Aún no hay datos suficientes para  
afirmarlo con alto grado de certeza,  
salvo experiencias puntuales. Los  
resultados centrados en el paciente  
también pueden estar sujetos a  
sesgo de deseabilidad social (los  
pacientes quizá tienden a reportar  
satisfacción porque se sienten  
agradecidos o comprometidos con el  
reincorporarse  
a
la sociedad  
productivamente)(1). Esto podría  
ayudar a su inclusión más amplia en  
sistemas públicos. Por último, se  
discute la expansión de criterios: por  
ejemplo, trasplantes en amputados  
por debajo de codo vs sobre codo  
(se han hecho algunos de brazo  
completo con resultados más  
modestos), trasplante en niños (ya  
se realizó el primer caso pediátrico  
bilateral  
con  
éxito  
razonable)(55†)^(7). Cada nueva  
frontera trae sus propios dilemas,  
637  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
programa).  
Sin  
embargo,  
la  
crónico, reducir aún más la  
morbilidad inmunosupresora,  
convergencia de hallazgos positivos  
de múltiples centros independientes  
sugiere que efectivamente el  
procedimiento, en las condiciones  
actuales, beneficia a la mayoría de  
receptores netamente. Se espera  
que con la creciente colaboración  
y
expandir el acceso sin comprometer  
seguridad. Desde una perspectiva  
de cirugía plástica reconstructiva, el  
trasplante de mano representa la  
cúspide  
de  
la  
restauración  
anatómica y funcional. La crítica más  
importante es asegurarse de que  
esa restauración no se haga a  
expensas de la salud global del  
paciente. Con el conocimiento  
actual, parece posible lograr ese  
internacional  
(registros  
centralizados), se disponga de  
muestras acumuladas más grandes  
para análisis estadísticos más  
robustos en el futuro(15)(39†)^(8).  
equilibrio  
en  
un  
de  
porcentaje  
casos,  
En conclusión de la discusión, el  
trasplante de mano en la última  
significativo  
especialmente con la dedicación  
multidisciplinaria adecuada. Los  
avances en inmunología traslacional  
década  
ha  
confirmado  
su  
viabilidad clínica y delineado sus  
áreas de riesgo. Se han dado pasos  
notables hacia protocolos de  
inmunosupresión más seguros,  
aunque la meta de “inmunosupresión  
mínima” es relativa y aún no incluye  
la ausencia de fármacos. Los  
resultados centrados en el paciente  
(tolerancia, biomarcadores) y en  
medición de resultados centrados en  
el paciente prometen hacer del  
trasplante de mano una terapia cada  
vez más personalizada y segura. En  
palabras de algunos pioneros, el  
éxito final será cuando “el trasplante  
de mano se considere no solo  
refuerzan  
procedimiento en casos indicados, al  
evidenciar mejoras funcionales  
la  
justificación  
del  
técnicamente  
exitoso,  
sino  
verdaderamente terapéutico en  
términos de devolver al paciente su  
rol pleno en la sociedad”(13). La  
evidencia de la última década nos  
acerca más a ese ideal, aunque aún  
tangibles y calidad de vida superior  
en ámbitos que importan al individuo  
(sentirse  
completo,  
útil  
e
independiente)(4)(20). Permanecen  
retos: prevenir y manejar el rechazo  
638  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
con  
prudencia  
y
consciente  
compuesto  
celulares  
tolerogénicas)  
seguimiento a largo plazo.  
continúa.  
La mayoría de receptores  
experimenta uno varios  
4
. Conclusiones  
o
episodios de rechazo agudo  
cutáneo, especialmente en el  
primer año, los cuales pueden  
manejarse eficazmente con  
terapia médica estándar (bolos  
El  
trasplante  
vascularizado de mano se ha  
consolidado como una opción  
terapéutica  
real  
de  
en  
casos  
seleccionados  
amputación,  
de  
corticoides,  
ajuste  
proporcionando una mano viva que  
inmunosupresor) sin secuelas  
permanentes(8)(3). El rechazo  
crónico puede presentarse a  
largo plazo en forma de  
vasculopatía y fibrosis del injerto,  
sobre todo en pacientes con  
pobre adherencia o presencia de  
puede recuperar en buena medida la  
función  
y
sensibilidad.  
La  
experiencia reciente (20152025)  
demuestra que:  
Es  
factible  
lograr  
una  
inmunosupresión  
de  
anticuerpos  
donante-  
Una  
mantenimiento más reducida  
que la usada originalmente,  
mediante protocolos que evitan  
la dependencia prolongada de  
esteroides y minimizan dosis de  
calcineurínicos, sin aumentar  
significativamente la tasa de  
rechazos ni comprometer la  
específicos(3)(12).  
inmunosupresión  
óptima  
sostenida y la monitorización  
inmunológica estrecha parecen  
prevenir  
o
retrasar  
este  
significativamente  
fenómeno, permitiendo injertos  
funcionales incluso 1520 años  
post-trasplante en condiciones  
estables(3).  
sobrevida  
del  
injerto(2)(3).  
Empero, la inmunosupresión  
sigue siendo indispensable: aún  
no se ha alcanzado tolerancia  
Desde la perspectiva del  
paciente, el trasplante de mano  
mejora la función bimanual y  
la autonomía en las actividades  
cotidianas en comparación con  
inmunológica  
completa  
en  
ningún paciente humano, por lo  
que la búsqueda de estrategias  
innovadoras (p. ej., terapias  
639  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
la  
amputación o incluso respecto al  
uso de prótesis  
convencionales(4). Si bien las  
evaluaciones estandarizadas  
situación  
previa  
con  
sepsis), lo que subraya la  
necesidad de continuar  
refinando la inmunoprofilaxis y  
vigilando cuidadosamente a los  
pacientes en el largo plazo(7)(1).  
muestran a menudo una función  
objetiva similar a la lograda con  
prótesis modernas en tareas  
estructuradas, los pacientes con  
La  
optimización  
de  
la  
inmunosupresión ha contribuido  
a reducir la incidencia de  
complicaciones como diabetes  
post-trasplante y disfunción renal  
avanzada en comparación con  
series históricas, aunque estos  
riesgos no se han eliminado por  
completo.  
trasplante reportan mayor  
satisfacción, mejor calidad de  
vida  
psicológica  
social  
y
reintegración  
más  
plena, gracias a la sensación de  
tener de nuevo una mano propia  
En síntesis, la evidencia actual  
sustenta que en pacientes bien  
con  
sensibilidad(4)(20).  
La  
adherencia  
al  
régimen  
seleccionados  
amputaciones  
aquellos  
con  
sin  
terapéutico suele ser alta,  
reflejando la motivación de los  
receptores por conservar su  
injerto.  
complejas,  
contraindicaciones  
médicas  
mayores con fuerte apoyo  
y
psicosocialel trasplante de mano  
Las  
complicaciones  
de la  
puede  
brindar resultados  
superiores  
sistémicas  
funcionales  
y
inmunosupresión (infecciones,  
neoplasias, toxicidad renal y  
metabólica) son frecuentes, pero  
en la mayoría de casos  
beneficios psicológicos notables,  
a costa de asumir un régimen  
terapéutico crónico cuyos riesgos, si  
bien no triviales, son manejables  
controlables  
preventivas  
con  
medidas  
dentro  
de  
un  
programa  
y
terapéuticas  
multidisciplinario  
adecuadas(7)(1). Han ocurrido  
eventos graves aislados (p. ej.,  
casos de PTLD, una muerte por  
experimentado(1)(4)(3). La relación  
riesgo-beneficio ha ido inclinándose  
progresivamente  
a
favor  
del  
640  
Torres-Céspedes et al. (2025)  
trasplante de mano conforme se han  
mitigado algunos peligros (p. ej.,  
reducción de dosis de esteroides que  
disminuye morbilidad metabólica) y  
se han documentado los éxitos en  
términos de retorno a la vida  
independiente de varios pacientes.  
estimulatorio),  
biomarcadores no invasivos que  
anticipen rechazos (perfil  
desarrollo  
de  
transcriptómico,  
inmunomonitorización  
avanzada)(10), y la consolidación de  
PROMs (Patient-Reported  
Outcome Measures) específicos  
para trasplante de mano que  
permitan cuantificar con rigor los  
beneficios percibidos por los  
No obstante, se deben mantener  
expectativas  
realistas:  
la  
y
rehabilitación es prolongada  
demanda compromiso intenso tanto  
del paciente como del equipo de  
salud, y los resultados pueden variar  
según el nivel de la lesión, la edad  
del receptor y la ocurrencia de  
complicaciones. No todos los  
pacientes lograrán destreza fina  
completa o retorno a la función  
pacientes(14). la  
colaboración internacional mediante  
registros unificados estudios  
Asimismo,  
y
multicéntricos seguirá enriqueciendo  
el conocimiento, dado el bajo  
volumen por centro.  
En conclusión, el trasplante de  
mano, en manos de equipos  
especializados, se ha convertido en  
una opción reconstructiva viable con  
alta tasa de éxito injertoa (sobrevida  
del injerto ~8590% a 5 años) y con  
un impacto positivo comprobado en  
normal”, por lo que el éxito se  
define más bien en términos de  
ganancia funcional suficiente para  
mejorar la calidad de vida.  
Igualmente, la incidencia de rechazo  
crónico o de complicaciones a muy  
largo plazo (más de 20 años) aún es  
incierta y requerirá seguimiento  
continuo de las cohortes existentes.  
la  
trasplantados(15)(4). La estrategia  
actual de inmunosupresión  
vida  
de  
los  
pacientes  
mínima eficaz, combinada con un  
enfoque de cuidado integral centrado  
en el paciente, ha permitido disminuir  
las complicaciones sin sacrificar la  
protección del injerto. Aunque  
A futuro, las líneas de avance  
incluyen: protocolos de inducción  
de tolerancia inmunológica (por  
ejemplo, combinación de trasplante  
de progenitores hematopoyéticos del  
persisten retos importantes  
donante  
con  
bloqueo  
co-  
641  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Trasplante compuesto vascularizado de mano en cirugía plástica: Inmunosupresión mínima y resultados  
centrados en el paciente.  
especialmente el rechazo crónico y  
la morbilidad inmunosupresora  
acumulativalas tendencias  
review of current therapy  
regimens and outcomes.  
Front Transplant. 2024 Mar  
6;3:1366243.  
doi:  
apuntan a mejoras continuas en  
seguridad y resultados. El trasplante  
de mano, que alguna vez fue un  
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tangible  
en casos  
indicados,  
adecuadamente  
encarnando el espíritu de la cirugía  
plástica reconstructiva de “restituir lo  
perdido” en su máxima expresión,  
mientras nos esforzamos por que  
ello ocurra con la menor carga  
posible para el paciente.  
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