Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
2
EL PAPEL DEL SISTEMA INMUNO-INFLAMATORIO EN LOS TRASTORNOS  
PSIQUIÁTRICOS  
THE ROLE OF THE IMMUNO-INFLAMMATORY SYSTEM IN PSYCHIATRIC  
DISORDERS  
1
2
Meriño-Torres Dayana Mercedes ; Jiménez-Gómez Angélica Rocío ; Tejera-Alvarado  
3
4
5
Andrea Carolina ; Yampuezan-Getial Yubier Yesid ; Carrillo-Torres Pedro Alexander ;  
Rivera-Plaza Paula Melisa ; Rodríguez-Cardozo Karen Tatiana ; Villamil-Duque Mario  
6
7
8
9
Arandú ; González-Ogliastri Andrés Felipe  
1
2
3
4
5
6
7
8
9
Resumen  
Los trastornos psiquiátricos mayores, como la depresión mayor, la esquizofrenia y el trastorno  
bipolar, se han asociado con alteraciones del sistema inmunológico e inflamatorio. Numerosos  
estudios en la última década evidencian que los pacientes psiquiátricos presentan niveles  
elevados de citocinas proinflamatorias (ej. interleucina-6, factor de necrosis tumoral alfa) e  
indicadores de inflamación sistémica de bajo grado, como la proteína C reactiva, en comparación  
con sujetos sanos (13). Esta revisión crítica de la literatura explora la relación entre las citocinas  
periféricas, la activación de la microglía en el sistema nervioso central, el eje neuroinmune y la  
inflamación subclínica en los trastornos psiquiátricos. Se discuten hallazgos clave: la “hipótesis  
de la neuroinflamación” de la depresión, que postula que la sobreproducción de citocinas puede  
contribuir a síntomas depresivos; la implicación de la microglía (células inmunitarias cerebrales)  
en la regulación sináptica y su activación anómala en trastornos como la depresión y el trastorno  
bipolar; la comunicación bidireccional entre el estrés crónico (eje HHA) y la respuesta inmune; y  
la presencia de inflamación subclínica crónica asociada a alteraciones metabólicas en pacientes  
psiquiátricos. Finalmente, se abordan las implicaciones terapéuticas emergentes, incluyendo  
tratamientos antiinflamatorios adyuvantes, y se enfatiza la necesidad de investigaciones futuras  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 20 de septiembre de 2025.  
Fecha de aceptación: 15 de noviembre de 2025.  
Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2025.  
1199  
Meriño-Torres et al. (2025)  
para clarificar si las alteraciones inmuno-inflamatorias son causa, consecuencia o parte de  
subtipos específicos de enfermedad psiquiátrica.  
Palabras claves: Neuroinmunología; Citocinas; Microglía; Inflamación subclínica; Trastornos  
psiquiátricos; Eje neuroinmune.  
Abstract  
Major psychiatric disorders such as major depressive disorder (MDD), schizophrenia, and bipolar  
disorder have been linked to alterations in immune and inflammatory pathways. Numerous  
studies in the past decade show that psychiatric patients exhibit elevated levels of pro-  
inflammatory cytokines (e.g., interleukin-6, tumor necrosis factor-alpha) and markers of low-grade  
systemic inflammation, such as C-reactive protein, compared to healthy individuals (13). This  
critical literature review examines the relationship between peripheral cytokines, microglial  
activation in the central nervous system, the neuroimmune axis, and subclinical inflammation in  
psychiatric disorders. Key findings are discussed: the “neuroinflammation hypothesis” of  
depression, which postulates that overproduction of cytokines may contribute to depressive  
symptoms; the involvement of microglia (resident immune cells of the brain) in synaptic regulation  
and their aberrant activation in disorders like depression and bipolar disorder; the bidirectional  
communication between chronic stress (HPA axis) and immune response; and the presence of  
chronic subclinical inflammation associated with metabolic alterations in psychiatric patients.  
Finally, emerging therapeutic implications are addressed, including adjunctive anti-inflammatory  
treatments, and the need for future research is emphasized to clarify whether immuno-  
inflammatory alterations are a cause, consequence, or part of specific subtypes of psychiatric  
illness.  
Keywords: Neuroimmunology; Cytokines; Microglia; Subclinical inflammation; Psychiatric  
disorders; Neuroimmune axis.  
enfermedades  
somáticas;  
sin  
1. Introducción  
embargo, hoy se reconoce que  
procesos inflamatorios sistémicos y  
neuroinflamación pueden influir en el  
cerebro y en el comportamiento,  
contribuyendo a síntomas afectivos,  
cognitivos y conductuales (2,3). Por  
ejemplo, los pacientes con depresión  
y psicosis presentan con mayor  
frecuencia niveles elevados de  
citocinas proinflamatorias y otros  
En las últimas décadas ha surgido  
abundante evidencia de que el  
sistema inmuno-inflamatorio juega  
un  
fisiopatología de diversos trastornos  
psiquiátricos. Conceptos de  
inmunopsiquiatría” han cobrado  
papel  
importante  
en  
la  
relevancia al demostrarse una  
asociación entre la activación  
inmunitaria crónica y condiciones  
como la depresión mayor, la  
esquizofrenia y el trastorno bipolar  
mediadores  
inmunológicos  
en  
sangre periférica comparados con  
individuos sanos (35). A su vez,  
condiciones inflamatorias crónicas o  
autoinmunes se asocian a mayor  
(1,2). Clásicamente, los trastornos  
mentales se diferenciaban de las  
1200  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
riesgo de desarrollar trastornos del  
estado de ánimo y esquizofrenia, lo  
sistema inmuno-inflamatorio en los  
trastornos psiquiátricos, enfatizando  
los hallazgos en humanos adultos.  
Se examina críticamente la relación  
entre citocinas y psicopatología, el  
rol de la microglía en el cerebro  
que  
sugiere  
una  
relación  
bidireccional entre el sistema  
inmunológico y la salud mental (1,2).  
En este contexto, se han investigado  
diversos componentes del sistema  
inmuno-inflamatorio en pacientes  
psiquiátricos adultos. Entre ellos  
destacan: las citocinas circulantes,  
que son proteínas señalizadoras  
clave de la inflamación; la microglía,  
que es la célula inmunitaria residente  
del sistema nervioso central (SNC)  
inflamado,  
la  
interacción  
neuroinmune en condiciones de  
estrés y la presencia de inflamación  
sistémica subclínica en pacientes  
psiquiátricos. Asimismo, se discuten  
las implicaciones clínicas de estos  
hallazgos,  
incluyendo  
posibles  
intervenciones  
terapéuticas  
antiinflamatorias y la identificación  
de biomarcadores inmunológicos  
que ayuden a comprender subtipos o  
pronóstico de estas enfermedades.  
responsable  
de  
orquestar  
la  
respuesta inflamatoria cerebral; el  
eje neuroinmune, entendido como la  
comunicación bidireccional entre el  
sistema nervioso (incluyendo el eje  
hipotálamo-hipófiso-suprarrenal) y el  
sistema inmunológico periférico; y la  
inflamación subclínica de bajo grado,  
es decir, una elevación leve pero  
crónica de mediadores inflamatorios  
sistémicos aun en ausencia de  
infección manifiesta. Todos estos  
2. Metodología  
Se  
realizó  
una  
búsqueda  
bibliográfica exhaustiva de artículos  
científicos publicados en inglés o  
español entre 2015  
utilizando bases de datos indexadas  
PubMed, Scopus, Embase). Se  
y
2025,  
(
elementos  
podrían  
interactuar  
incluyeron  
revisiones  
preferentemente  
sistemáticas,  
contribuyendo a la fisiopatología de  
trastornos psiquiátricos graves (2,6).  
metaanálisis, ensayos clínicos y  
estudios observacionales en  
humanos adultos, relacionados con  
El objetivo de esta revisión es  
sintetizar la evidencia reciente  
(últimos 10 años) sobre el papel del  
inflamación,  
inmunología  
y
1201  
Meriño-Torres et al. (2025)  
trastornos  
psiquiátricos.  
Los  
En condiciones normales mantienen  
la homeostasis inmunológica, pero  
su sobreexpresión puede generar un  
términos de búsqueda combinaron  
descriptores  
como  
“citocinas”,  
“microglía”,  
neuroinflamación”,  
estado crónico.  
Diversos estudios indican que  
pacientes con trastornos  
psiquiátricos mayores exhiben un  
perfil anómalo de citocinas  
circulantes.  
proinflamatorio  
depresión”,  
“esquizofrenia”,  
bipolar”, “ansiedad”, “inflamación  
subclínica” y “neuroinmunología”. Se  
aplicaron criterios de exclusión para  
estudios en población pediátrica,  
investigaciones  
exclusivamente  
Depresión mayor: Existe un  
consenso creciente de que la  
depresión tiene un componente  
preclínicas (modelos animales) y  
artículos en revistas no indexadas o  
de dudosa calidad metodológica.  
Aunque no se trató de una revisión  
sistemática formal con metaanálisis,  
se siguieron lineamientos generales  
inflamatorio.  
amplios han demostrado que  
pacientes con trastorno  
Metaanálisis  
depresivo mayor presentan  
concentraciones  
para  
artículos  
de  
revisión,  
procurando  
una  
cobertura  
significativamente más altas de  
citocinas proinflamatorias como  
interleucina-6 (IL-6) y factor de  
necrosis tumoral alfa (TNF-α),  
así como de proteína C reactiva  
comprensiva y actualizada del tema.  
Se consultaron aproximadamente 30  
fuentes primarias, de las cuales al  
menos 20 referencias relevantes y  
recientes se citan en formato  
Vancouver a lo largo del texto.  
(PCR), en comparación con  
controles sanos (2,4,5). Por  
ejemplo, un metaanálisis con  
3. Resultados y discusión  
más  
de  
5.000  
pacientes  
encontró elevaciones modestas  
pero significativas en los niveles  
medios de IL-6, IL-1β y PCR en  
la depresión, junto con una  
Citocinas e inflamación en los  
trastornos psiquiátricos  
Las  
citocinas  
son  
proteínas  
reducción  
de  
la  
citocina  
mediadoras de la inflamación que  
coordinan la comunicación entre  
células inmunitarias y otros tejidos.  
antiinflamatoria IL-4 (5). De  
manera consistente, otro estudio  
1202  
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El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
reportó que aproximadamente  
antidepresivos  
(6).  
Cabe  
2
7% de los pacientes deprimidos  
destacar que algunas citocinas  
típicamente “antiinflamatorias”  
también aparecen alteradas en  
depresión: por ejemplo, IL-10 e  
IL-4 se han encontrado elevadas  
en pacientes depresivos sin  
muestran “inflamación de bajo  
grado” definida por PCR > 3  
mg/L, frente a ~16% en la  
población general, lo que  
evidencia que un subgrupo  
sustancial  
depresivos  
inflamatoria  
de  
pacientes  
activación  
tratar, como  
posiblemente  
tiene  
respuesta compensatoria o por  
subclínica  
(4).  
disregulación  
generalizada  
inmune  
Estos  
Además, las concentraciones de  
ciertas citocinas se  
(6).  
hallazgos apoyan la hipótesis de  
que la activación del sistema  
correlacionan con la severidad  
de síntomas: niveles más altos  
de IL-6 y TNF-α se han asociado  
con mayor gravedad de la  
inmunitario  
innato  
y
la  
producción excesiva de citocinas  
proinflamatorias contribuyen a la  
patogénesis de la depresión  
mayor (2).  
depresión  
específicos  
anhedonia  
y
síntomas  
fatiga,  
como  
y
ralentización  
Trastorno Los  
pacientes con trastorno bipolar  
TB) comparten con la depresión  
un patrón de alteraciones  
inflamatorias, especialmente  
bipolar:  
psicomotora (2). En fases  
tempranas de la depresión  
también se observan estas  
(
alteraciones.  
sistemática  
Una revisión  
metaanálisis  
y
durante episodios agudos de  
depresión bipolar o manía.  
recientes enfocada en pacientes  
en primer episodio depresivo y  
sin tratamiento farmacológico  
previo encontró elevaciones  
significativas de IL-6, IL-2 y TNF-  
α en comparación con controles,  
lo cual sugiere que las  
anormalidades inmunes pueden  
Diversos  
metaanálisis  
han  
reportado que, comparados con  
sujetos sanos, los pacientes  
bipolares presentan elevación  
de citocinas proinflamatorias  
como IL-6, TNF-α, IL-8 e  
interferón gamma (IFN-γ), tanto  
en fases maníacas como  
preceder  
al  
uso  
de  
1203  
Meriño-Torres et al. (2025)  
depresivas del trastorno (9,10).  
Por ejemplo, una revisión  
encontró niveles elevados de IL-  
obesidad  
metabólico, frecuentes en TB y  
que también promueven  
o
síndrome  
6
e IL-1β en episodios maníacos  
inflamación) (9). En conjunto, la  
evidencia indica que el trastorno  
bipolar conlleva un estado de  
agudos, y elevaciones de IL-6,  
TNF-α e IL-8 en bipolar en fase  
depresiva, indicando un estado  
inflamatorio activo en ambas  
polaridades del trastorno (9).  
También se han descrito  
inmunodisregulación  
inflamación  
e
sistémica,  
compartiendo similitudes con la  
depresión unipolar pero  
aumentos  
reguladoras/antiinflamatorias  
IL-4, IL-10) en bipolar, lo que  
sugiere una activación inmune  
en  
citocinas  
posiblemente con diferencias  
cuantitativas o dinámicas según  
la fase del trastorno.  
(
Esquizofrenia y psicosis: La  
hipótesis inflamatoria de la  
esquizofrenia postula que la  
activación inmune aberrante  
podría contribuir al desarrollo de  
síntomas psicóticos y déficits  
cognitivos. Numerosos estudios  
compensatoria  
(10).  
las  
Interesantemente,  
alteraciones inmunes en el TB  
podrían no limitarse a episodios;  
algunos estudios sugieren que  
marcadores  
permanecen elevados incluso en  
fases eutímicas (remisión),  
inflamatorios  
han  
medido  
citocinas  
en  
pacientes con esquizofrenia,  
encontrando un patrón complejo.  
aunque en menor grado,  
apuntando a que el TB podría  
cursar con una inflamación  
Metaanálisis  
recientes  
han  
confirmado que, en promedio,  
los pacientes esquizofrénicos  
presentan niveles elevados de  
varias citocinas proinflamatorias  
periféricas, particularmente IL-6,  
IL-1β y TNF-α, en comparación  
con controles (3,11). Estas  
elevaciones tienden a ser más  
pronunciadas en etapas agudas  
crónica  
Además, la inflamación podría  
estar relacionada con  
subyacente  
(10).  
características clínicas del TB:  
niveles más altos de citocinas se  
han asociado con historia de  
curso más grave, mayor número  
de episodios y presencia de  
comorbilidades médicas (como  
1204  
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025) ISSN: 2737-6273  
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El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
de la enfermedad (por ejemplo,  
durante un primer episodio  
psicótico o recaídas) y pueden  
mayor severidad de síntomas  
negativos y cognitivos, y peor  
funcionamiento general (3,11).  
Además, existe evidencia de que  
atenuarse  
parcialmente  
en  
pacientes crónicos estabilizados  
o en tratamiento antipsicótico  
los  
antipsicóticos  
pueden  
modular el perfil de citocinas;  
algunos tratamientos reducen  
(3). Un metaanálisis amplio (n >  
8
.000) encontró que IL-6 es  
ciertos marcadores  
inflamatorios, mientras que otros  
pueden elevar citocinas  
consistentemente más alta en  
esquizofrenia tanto de inicio  
reciente como crónica, incluso  
en pacientes en remisión clínica,  
lo que sugiere una activación  
inmune persistente (3). Otras  
citocinas como IL-8 e IL-1  
receptor antagonista (IL-1RA)  
antiinflamatorias como IL-10 (3).  
Globalmente, la esquizofrenia se  
caracteriza por un “estado  
proinflamatorio”  
moderado. Esta  
sistémico  
disrupción  
inmunitaria en la psicosis  
respalda el concepto de que la  
activación inmuno-inflamatoria  
también  
mientras que IL-2 muestra  
resultados heterogéneos  
algunos estudios la hallan  
suelen  
elevarse,  
podría  
contribuir  
a
la  
(
etiopatogenia o al menos ser un  
indicador de subtipos más  
severos de la enfermedad (1,11).  
disminuida, otros elevada o sin  
cambio) (11). Estas diferencias  
pueden depender de la fase de  
la enfermedad, la exposición a  
fármacos y factores de estilo de  
vida (por ejemplo, tabaquismo,  
dieta) que influyen en la  
inflamación. Es notable que  
Trastornos de ansiedad y  
estrés  
postraumático:  
La  
relación entre inflamación y  
trastornos de ansiedad ha sido  
menos estudiada que en  
depresión  
o
psicosis, pero  
muchas  
citocinas  
se  
evidencia reciente apunta a  
hallazgos similares. En el  
correlacionan con parámetros  
clínicos en esquizofrenia: por  
ejemplo, niveles altos de IL-6 y  
TNF-α se han asociado con  
trastorno ansiedad  
de  
generalizada (TAG) se ha  
observado  
elevación  
de  
1205  
Meriño-Torres et al. (2025)  
marcadores  
inflamatorios  
heterogéneo:  
además  
de  
periféricos. Un metaanálisis  
Hou et al.) indicó que pacientes  
citocinas elevadas, hay reportes  
de hiporeactividad inmune o  
agotamiento de la respuesta  
(
con TAG presentan niveles  
significativamente mayores de  
PCR e IL-6 en comparación con  
inflamatoria  
subgrupos  
en  
de  
ciertos  
TEPT,  
controles,  
sugiriendo  
la  
posiblemente por mecanismos  
compensatorios tras la  
presencia de inflamación de bajo  
grado (8). También se han  
reportado incrementos de otras  
citocinas proinflamatorias (por  
ejemplo, IL-1β, TNF-α) en  
algunos estudios de TAG,  
aunque los resultados son  
menos consistentes y algunas  
activación prolongada (p. ej.,  
evidencias de una menor  
respuesta de microglía  
a
en  
estímulos  
pacientes  
endotóxicos  
con  
TEPT)^(*)<sup>Nota</sup>. En  
general, aunque la literatura  
sobre ansiedad y TEPT es  
incipiente, existe apoyo a la  
noción de que la inflamación  
sistémica también participa en  
estos trastornos, quizá de forma  
modulada por factores como el  
sexo, la comorbilidad médica y el  
tiempo transcurrido desde el  
evento traumático (8,18).  
investigaciones hallan  
no  
diferencias significativas (8). En  
el  
trastorno  
por  
estrés  
que  
postraumático  
(TEPT),  
comparte características con  
trastornos de ansiedad, se ha  
documentado  
inflamatorio asociado  
severidad de síntomas.  
un  
estado  
a
la  
Metaanálisis han encontrado  
niveles elevados de IL-6 y de  
PCR en personas con TEPT  
(
) Nota: Los hallazgos de respuesta  
inmune  
suprimida  
de  
en  
TEPT  
provienen  
estudios  
crónico,  
estos marcadores con la  
intensidad de síntomas  
correlacionándose  
experimentales  
recientes  
no  
incluidos formalmente en esta  
revisión, pero ilustran la complejidad  
intrusivos y de hiperalerta (18).  
Sin embargo, curiosamente  
algunos estudios en TEPT  
apuntan a un perfil inmunológico  
de  
la  
neuroinmunología  
en  
trastornos relacionados con trauma.*  
1206  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
En resumen, a través de los  
principales trastornos psiquiátricos,  
se observa un patrón transversal  
de disregulación de citocinas,  
caracterizado típicamente por un  
magnitud moderada y presentan  
variabilidad individual; no todos los  
pacientes muestran marcadores  
inflamatorios elevados, lo que  
sugiere que podría haber subtipos  
“inflamatorios” dentro de cada  
trastorno (2,4). Además, sigue sin  
dilucidarse por completo si la  
inflamación es un factor causal que  
contribuye al desarrollo de la  
enfermedad, o si, por el contrario, es  
en parte consecuencia del estrés  
crónico y otros factores asociados a  
la enfermedad (como hábitos de vida  
o comorbilidades). Estas cuestiones  
se explorarán más adelante.  
aumento  
en  
mediadores  
proinflamatorios circulantes. La  
Tabla 1 resume las principales  
alteraciones  
identificadas en algunos trastornos  
psiquiátricos comunes. Estas  
inmunoinflamatorias  
evidencias apoyan la hipótesis de  
que existe un vínculo fisiopatológico  
entre la activación inmune periférica  
y la sintomatología psiquiátrica. Sin  
embargo, cabe destacar que las  
alteraciones descritas son de  
Tabla 1. Principales alteraciones inmuno-inflamatorias en trastornos psiquiátricos adultos  
(
hallazgos periféricos). Fuente: elaboración propia a partir de (36,811).  
Trastorno  
Alteraciones inmunoinflamatorias principales  
psiquiátrico  
Depresión mayor  
Trastorno bipolar  
Elevación de citocinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α, IL-1β) y PCR; en pacientes no tratados: también aumentos  
de IL-2, IL-4 e IL-10. Correlación de IL-6 y TNF-α con gravedad de síntomas (2,46).  
Elevación de citocinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α, IL-8, IFN-γ) tanto en episodios maníacos como depresivos;  
incremento concomitante de citocinas antiinflamatorias (IL-4, IL-10). Persistencia de leve estado proinflamatorio  
en eutimia (9,10).  
Esquizofrenia  
Elevación de IL-6, IL-1β, TNF-α e IL-1RA en primeros episodios psicóticos y exacerbaciones; IL-8 elevada en  
algunos estudios. Niveles de IL-6 y TNF-α asociados a mayor sintomatología negativa. Posible reducción parcial  
de marcadores con antipsicóticos (3,11).  
Ansiedad (TAG)  
Algunos pacientes con TAG muestran PCR e IL-6 elevadas (inflamación sistémica leve); hallazgos  
inconsistentes en otras citocinas (8). Estrés crónico y comorbilidades podrían modular la respuesta inflamatoria.  
Estrés  
postraumático  
Elevación moderada de IL-6, TNF-α y PCR asociada a severidad de síntomas en TEPT crónico. Subgrupos  
pueden presentar respuesta inmunitaria disfuncional (ej. posible “agotamiento” inmune tras estrés prolongado)  
(
18).  
residente  
vigilancia  
responsable  
de  
la  
Microglía y neuroinflamación en la  
patología psiquiátrica  
y
regulación de la  
homeostasis cerebral. En estado  
fisiológico, la microglía permanece  
En el sistema nervioso central, la  
microglía es la célula inmunitaria  
1207  
Meriño-Torres et al. (2025)  
en un fenotipo ramificado de reposo,  
monitoreando el entorno neuronal,  
eliminando detritos y apoyando la  
plasticidad sináptica. Ante una  
agresión (infección, lesión o estrés),  
la microglía se activa, cambia a un  
fenotipo ameboide, prolifera y libera  
(2,9,12). Por ejemplo, análisis post  
mórtem de cerebros de pacientes  
depresivos han mostrado mayor  
densidad de microglía activada en la  
corteza prefrontal y en el sistema  
límbico, en especial en individuos  
con depresión severa  
o
que  
mediadores  
proinflamatorios  
fallecieron por suicidio (9). Además,  
técnicas de neuroimagen molecular  
como la tomografía por emisión de  
positrones (PET) permiten evaluar la  
(citocinas como IL-1β, IL-6, TNF-α,  
quimiocinas,  
montando  
óxido  
una  
nítrico),  
respuesta  
neuroinflamatoria local. Si bien esta  
activación microglial es protectora en  
la fase aguda (ayuda a combatir  
patógenos y reparar tejidos), su  
activación crónica o disfuncional  
activación  
mediante  
microglial  
en  
vivo  
del  
marcadores  
translocator protein (TSPO), una  
proteína expresada en células  
inmunes activadas. Un metaanálisis  
reciente de estudios PET con  
trazadores de TSPO en depresión  
encontró un aumento promedio de  
puede  
resultar  
neurotóxica,  
contribuyendo a disfunción sináptica  
y muerte neuronal (2,12).  
~
18% en la disponibilidad de TSPO  
La hipótesis neuroinflamatoria de los  
trastornos psiquiátricos postula que  
la activación aberrante de la  
microglía podría desempeñar un  
rol clave en la génesis de  
síntomas psiquiátricos. Evidencias  
provenientes de estudios post  
mórtem e investigaciones in vivo  
apoyan esta idea: se han hallado  
signos de activación microglial  
en diversas regiones corticales de  
pacientes con depresión mayor,  
incluyendo  
corteza  
cingulada  
anterior, ínsula, hipocampo y corteza  
prefrontal, en comparación con  
controles sanos (7). Este incremento  
sugiere  
la  
presencia  
de  
neuroinflamación difusa y activación  
microglial en el cerebro de pacientes  
depresivos. De forma concordante,  
en trastorno bipolar se comunicó por  
primera vez, mediante PET, un  
aumento significativo de la activación  
microglial en el hipocampo de  
(
como  
sobreexpresión  
inflamatorios  
de  
en  
marcadores  
cerebro) en pacientes con depresión,  
trastorno bipolar y esquizofrenia  
1208  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
2
pacientes  
episodios  
bipolares  
durante  
en  
una activación excesiva podría llevar  
a una eliminación sináptica  
patológica, algo postulado en  
esquizofrenia donde se ha  
depresivos,  
comparación con sujetos sanos (10).  
En esquizofrenia, los hallazgos de  
PET han sido más variables, con  
observado disminución de espinas  
dendríticas y sinapsis, asociada  
algunos  
estudios  
mostrando  
aumento de TSPO en regiones  
cerebrales (indicando microglía  
activada) y otros sin diferencias; un  
metaanálisis transdiagnóstico no  
encontró elevación significativa de  
TSPO en esquizofrenia crónica,  
aunque sí en pacientes con  
potencialmente  
hiperactiva  
a
microglía  
Estresores  
pueden  
(11).  
crónicos  
psicosociales  
“potenciar” la reactividad microglial:  
estudios en animales y evidencia  
indirecta en humanos muestran que  
el estrés prolongado sensibiliza a la  
microglía, que ante nuevos desafíos  
libera más citocinas (2). Esto  
depresión  
y
enfermedad  
de  
Alzheimer, lo que sugiere que la  
neuroinflamación en la esquizofrenia  
podría estar presente principalmente  
en etapas iniciales o en subgrupos  
concuerda  
depresión  
con  
hallazgos  
en  
y
ansiedad, donde  
antecedentes de trauma o estrés  
crónico se relacionan con mayor  
(12).  
elevación  
de  
y
marcadores  
Los efectos de la microglía activada  
sobre la función cerebral pueden  
explicar manifestaciones clínicas. La  
microglía inflamada libera citocinas y  
radicales libres que pueden alterar la  
neurotransmisión: por ejemplo, altas  
concentraciones de IL-1β y TNF-α en  
el cerebro reducen la plasticidad  
sináptica y la neurogénesis en el  
hipocampo, procesos vinculados a  
síntomas como anhedonia, deterioro  
cognitivo y apatía (2). Asimismo, la  
inflamatorios  
peor evolución  
clínica, posiblemente mediado por  
microglía exacerbada.  
Por otro lado, es importante  
mencionar que la relación microglía-  
enfermedad  
compleja.  
psiquiátrica  
es  
las  
No  
todas  
observaciones  
apoyan  
una  
neuroinflamación franca: algunos  
estudios PET en depresión mayor no  
hallaron diferencias en TSPO entre  
pacientes y controles, sugiriendo que  
la activación microglial cerebral  
microglía  
regula  
el  
equilibrio  
sináptico mediante poda sináptica;  
1209  
Meriño-Torres et al. (2025)  
podría no ocurrir en todos los casos  
de depresión o que las técnicas  
disponibles aún tienen limitaciones  
de sensibilidad (12). Además, la  
minociclina, un antibiótico con acción  
antiinflamatoria en SNC) mostrando  
algunos beneficios en síntomas  
depresivos de  
esquizofrenia, especialmente en  
pacientes con marcadores  
y
negativos  
microglía  
puede  
cierta  
tener  
roles  
protectores:  
activación  
controlada podría ayudar a eliminar  
residuos neurotóxicos y a restaurar  
el equilibrio sináptico tras el daño. De  
hecho, se ha propuesto que la  
microglía podría ser un “doble filo”  
periféricos de inflamación elevados  
(9). Estos hallazgos respaldan la  
noción de que la microglía es una  
diana terapéutica potencial en  
psiquiatría.  
(
yin-yang de la neuroinflamación): su  
En  
resumen,  
la  
microglía  
activación moderada podría ser  
beneficiosa en algunos contextos  
como respuesta adaptativa, mientras  
disfuncional puede ser el nexo  
entre la inflamación periférica y  
los cambios neurobiológicos en  
trastornos mentales. Las citocinas  
periféricas pueden activar microglía  
que  
una  
activación  
conlleva  
crónica  
efectos  
desregulada  
deletéreos (2).  
(atravesando áreas de barrera  
En la actualidad, la mayoría de  
evidencias apunta que en  
hematoencefálica o vía señales  
vagales), y a su vez la microglía  
activada amplifica la respuesta  
inflamatoria local liberando más  
citocinas en el cerebro (2,12). Esto  
a
diversos trastornos psiquiátricos  
existe al menos un subgrupo de  
pacientes con neuroinflamación  
medible. La microglía, como efector  
principal de la respuesta inmune en  
el SNC, se encontraría en un estado  
proinflamatorio que contribuye a la  
sintomatología. Esto ha llevado a  
explorar intervenciones dirigidas a la  
microglía: por ejemplo, estudios  
clínicos preliminares han empleado  
establece  
un  
circuito  
de  
autoperpetuante  
neuroinflamación  
que  
podría  
cronificar  
la  
enfermedad.  
Comprender mejor los distintos  
estados microgliales (que hoy se  
sabe van más allá de la simple  
clasificación M1 proinflamatorio / M2  
antiinflamatorio) en los contextos  
psiquiátricos, y cómo varían entre  
fármacos  
con  
propiedades  
inhibidoras microgliales (como la  
1210  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
2
individuos,  
desarrollar  
será  
clave  
para  
más  
y
las glándulas suprarrenales  
tratamientos  
producen  
glucocorticoides  
efectivos y personalizados.  
(principalmente  
glucocorticoides  
cortisol).  
tienen  
Los  
efectos  
El eje neuroinmune:  
moduladores sobre el sistema  
inmune, generalmente  
comunicación bidireccional entre  
estrés e inflamación  
antiinflamatorios en condiciones  
agudas (inhiben la producción de  
El concepto de eje neuroinmune se  
refiere a la estrecha interacción entre  
el sistema nervioso (central y  
autónomo) y el sistema inmunitario.  
Esta comunicación es bidireccional:  
por un lado, las señales de estrés  
psicológico o neurológico pueden  
modular la actividad inmunitaria; por  
otro, la activación inmune periférica  
puede influir en el funcionamiento  
cerebral y el comportamiento. En los  
trastornos psiquiátricos, este eje  
suele encontrarse desregulado,  
contribuyendo a un círculo vicioso de  
citocinas  
proinflamatorias).  
Sin  
embargo, la activación crónica del  
eje HHS puede llevar a una  
disrupción  
en  
la  
retroalimentación:  
niveles  
constantemente elevados de cortisol  
pueden inducir resistencia  
glucocorticoides en células  
a
inmunitarias (por desensibilización  
de sus receptores), perdiéndose así  
el  
efecto  
antiinflamatorio  
y
permitiendo  
una producción  
descontrolada de citocinas (2). Este  
fenómeno se ha observado en  
depresión mayor y otros trastornos  
relacionados al estrés, donde se  
estrés  
crónico  
e
inflamación  
persistente.  
Un componente central es el eje  
constata  
hipercortisolemia  
o
hipotálamo-hipófiso-suprarrenal  
alteraciones del ritmo diurno de  
cortisol junto con marcadores  
inflamatorios elevados, indicando  
una falla del cortisol para suprimir la  
inflamación (2). En efecto, algunos  
estudios señalan que pacientes con  
depresión e inflamación presentan  
disfunción de los receptores de  
(HHS), principal vía neuroendocrina  
del estrés. En condiciones de estrés  
psicosocial crónico, el eje HHS se  
activa excesivamente: el hipotálamo  
libera CRH (hormona liberadora de  
corticotropina), la hipófisis secreta  
ACTH (hormona adrenocorticotropa)  
1211  
Meriño-Torres et al. (2025)  
glucocorticoides, lo que impide  
A
la inversa, la inflamación  
frenar  
la  
respuesta  
un  
inmune,  
estado  
periférica comunica señales al  
perpetuando  
cerebro mediante múltiples rutas:  
proinflamatorio a pesar de niveles  
altos de cortisol circulante.  
La vía humoral: citocinas  
circulantes como IL-1β e IL-6  
pueden atravesar regiones con  
barrera hematoencefálica más  
Por otra parte, las catecolaminas  
del sistema nervioso simpático  
(adrenalina,  
noradrenalina),  
permeable  
(por  
ejemplo,  
liberadas también en respuesta al  
estrés, pueden influir directamente  
en órganos linfoides e inducir  
cambios en la composición de  
células inmunitarias y en la liberación  
de citocinas. La activación simpática  
crónica se ha asociado con un sesgo  
proinflamatorio de los monocitos y  
linfocitos circulantes (vía receptores  
adrenérgicos β), contribuyendo a  
mayores niveles de IL-6 y TNF-α en  
circulación (2). Simultáneamente, la  
inervación vagal (parasimpática)  
tiene un papel antiinflamatorio  
órganos circumventriculares) o  
unirse al endotelio cerebral e  
inducir la producción local de  
segundos  
mensajeros  
inflamatorios (prostaglandinas  
como PGE2) que difunden al  
parénquima cerebral. De este  
modo,  
una  
en  
elevación  
sangre  
de  
citocinas  
(por  
infección o por enfermedades  
inflamatorias) se traduce en  
señal inflamatoria detectada por  
neuronas áreas  
en  
hipotalámicas y límbicas.  
reflejo,  
a
través de la “vía  
La vía neural: terminaciones del  
nervio vago de nervios  
sensoriales periféricos pueden  
antiinflamatoria colinérgica”; pero en  
situaciones de estrés crónico, el tono  
vagal suele disminuir, restando este  
contrapeso antiinflamatorio. Esto  
explica en parte por qué individuos  
con baja variabilidad de la frecuencia  
cardíaca (un índice de tono vagal  
reducido) presentan niveles más  
altos de marcadores inflamatorios y  
mayor riesgo de depresión.  
y
detectar  
citocinas  
en  
e
inflamasomas  
tejidos  
periféricos y transmitir impulsos  
al tronco encefálico (núcleo del  
tracto solitario) que luego  
impactan estructuras superiores.  
Esta vía neurógena explica la  
rápida inducción de “conducta de  
1212  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
enfermedad” ante inflamación  
sistémica: por ejemplo, en  
estudios experimentales, la  
administración de endotoxina  
que eleva IL-1 en periferia  
El impacto cerebral de las señales  
inflamatorias periféricas es  
significativo: produce la conocida  
“conducta de enfermedad”, un  
conjunto de síntomas adaptativos  
que incluyen letargo, retraimiento  
social, anhedonia, somnolencia,  
pérdida de apetito y alteraciones  
cognitivas leves. Esta conducta, útil  
durante una infección para conservar  
energía y facilitar la recuperación, es  
muy similar a los síntomas  
nucleares de la depresión (2). De  
hecho, se cree que la exposición a  
citocinas puede inducir depresión en  
individuos vulnerables. Un dato  
clínico relevante es que pacientes  
provoca  
síntomas de tipo depresivo  
anhedonia, fatiga, hipertermia)  
en  
pocas  
horas  
(
mediados en gran parte por  
señales vagales al cerebro (2).  
La vía celular: en situaciones de  
inflamación crónica, la barrera  
hematoencefálica  
puede  
volverse más permeable. Esto  
permite la infiltración de células  
inmunes (como monocitos) al  
SNC. Dichas células pueden  
diferenciarse en macrófagos  
tratados  
con  
citocinas  
médicas  
por  
enfermedades  
(por  
residentes  
y
potenciar la  
ejemplo, tratamiento con interferón-α  
en hepatitis C o cáncer) desarrollan  
tasas elevadas de depresión mayor  
durante el curso del tratamiento:  
hasta 30-50% presentan síntomas  
activación microglial, generando  
neuroinflamación. Evidencia de  
autopsias en pacientes con  
trastornos  
psiquiátricos  
ha  
encontrado aumentos sutiles de  
macrófagos perivasculares y  
linfocitos T en cerebro, lo que  
sugiere que incluso sin infección,  
depresivos  
clínicamente  
significativos tras semanas de  
terapia con interferón, un efecto  
atribuido a la activación inflamatoria  
la  
inflamación  
sistémica  
en  
el  
cerebro  
que  
altera  
Estos  
prolongada facilita un diálogo  
celular inmunitario con el SNC  
neurotransmisores  
(2,9).  
casos de “depresión inducida por  
inmunoterapia” brindan evidencia  
causal de que la inflamación puede  
(11).  
1213  
Meriño-Torres et al. (2025)  
desencadenar trastornos del estado  
comportamiento. Este ciclo puede  
mantener y agravar la enfermedad  
psiquiátrica. La comprensión de este  
eje ha abierto nuevas perspectivas  
terapéuticas: técnicas de manejo de  
estrés (como meditación, ejercicio  
físico regular) han mostrado reducir  
de  
ánimo  
en  
humanos  
predispuestos.  
Además de los efectos directos  
sobre la neurotransmisión (las  
citocinas  
pueden  
reducir  
la  
serotonina aumentando la actividad  
de la enzima indolamina-2,3-  
dioxigenasa, desviando el triptófano  
hacia la vía de ácido quinolínico  
marcadores  
inflamatorios  
sistémicos, sugiriendo que intervenir  
sobre el estrés podría atenuar la  
inflamación  
asociada  
a
la  
neurotóxico,  
disbalance  
contribuyendo  
serotoninérgico  
a
y
enfermedad mental. Inversamente,  
intervenciones biológicas dirigidas a  
la inflamación (antiinflamatorios,  
antagonistas de citocinas) podrían  
romper el círculo vicioso al disminuir  
la señal proinflamatoria hacia el  
cerebro, facilitando la mejoría de  
síntomas en ciertos pacientes (2,15).  
glutamatérgico) (2,9), la inflamación  
crónica también influye en otros  
sistemas eje  
relevantes:  
dopaminérgico (las citocinas pueden  
disminuir  
la  
señalización  
mesolímbica,  
dopaminérgica  
vinculada a la anhedonia), factores  
neurotróficos (inflamación reduce la  
expresión del BDNF, afectando la  
plasticidad sináptica y neurogénesis)  
y eje hormonal tiroideo y de  
crecimiento (la IL-6 crónica puede  
alterar ejes endocrinos, sumándose  
a síntomas depresivos).  
Inflamación y  
subclínica  
relevancia clínica en psiquiatría  
Se  
denomina  
inflamación  
subclínica de bajo grado al estado  
en el cual un individuo presenta  
elevaciones leves pero sostenidas  
de  
marcadores  
inflamatorios  
En síntesis, el eje neuroinmune  
actúa como puente entre la mente y  
el sistema inmunológico: el estrés  
sistémicos, sin manifestaciones  
clínicas de infección o enfermedad  
inflamatoria aguda. Típicamente, se  
define por concentraciones de PCR  
ligeramente elevadas (ej. 110 mg/L)  
y citocinas plasmáticas en el límite  
alto de la normalidad. Este estado de  
psicológico  
inflamación  
crónico  
promueve  
la  
sistémica,  
y
inflamación sistémica retroalimenta  
alterando la función cerebral y el  
1214  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
2
inflamación  
silenciosa  
se  
ha  
las 612 semanas (9). Asimismo, en  
esquizofrenia se ha visto que la  
presencia de síndrome metabólico (y  
por ende inflamación sistémica  
asociada) correlaciona con mayor  
severidad de síntomas negativos y  
cognitivos.  
vinculado a múltiples condiciones  
crónicas (obesidad, diabetes tipo 2,  
enfermedad  
cardiovascular)  
y
también ha emergido como un  
hallazgo frecuente en trastornos  
psiquiátricos, en particular en la  
depresión.  
Las causas de esta inflamación  
subclínica en pacientes psiquiátricos  
son multifactoriales. Parte puede ser  
intrínseca a la fisiopatología del  
Como  
mencionamos,  
aproximadamente una cuarta parte  
de los pacientes con depresión  
mayor presenta PCR elevada > 3  
mg/L, indicando inflamación de bajo  
grado (4). Incluso niveles moderados  
de PCR (>1 mg/L) se observan en  
más de la mitad de pacientes  
depresivos en ciertos estudios,  
porcentajes mayores que en  
poblaciones control comparables (4).  
Esta inflamación subclínica podría  
trastorno  
(como  
discutimos,  
activación neuroinmune); pero en  
gran medida factores comórbidos  
y de estilo de vida contribuyen: la  
obesidad y el sobrepeso son  
comunes en depresión, bipolar y  
esquizofrenia, y el tejido adiposo  
visceral es un órgano proinflamatorio  
(adipocinas como leptina, IL-6  
funcionar  
como  
un  
factor  
derivada  
de  
adipocitos);  
dietas  
el  
modulador del curso clínico y de  
la respuesta al tratamiento. Por  
ejemplo, evidencias sugieren que los  
sedentarismo,  
poco  
saludables ricas en azúcares y  
grasas saturadas (frecuentes en  
algunos pacientes por hábitos o  
efectos secundarios de medicación)  
pacientes  
marcadores inflamatorios elevados  
tienden responder peor  
antidepresivos convencionales  
ISRS, duales) que aquellos sin  
depresivos  
con  
a
a
promueven  
tabaquismo,  
inflamación;  
prevalente  
el  
en  
(
esquizofrenia y otros trastornos,  
eleva marcadores inflamatorios  
crónicos; alteraciones del sueño  
inflamación. Un metaanálisis reportó  
que niveles altos de IL-8 y otras  
citocinas se asociaban con menor  
tasa de respuesta a antidepresivos a  
(insomnio  
crónico)  
también  
incrementan PCR  
e
IL-6;  
y
1215  
Meriño-Torres et al. (2025)  
enfermedades  
concurrentes  
médicas  
hipoactividad  
psicomotora  
y
(hipertensión,  
malestar físico son más prominentes  
en pacientes depresivos con mayor  
inflamación, mientras que aquellos  
sin elevación de citocinas tienden a  
resistencia a insulina, enfermedades  
periodontales) pueden sostener un  
estado inflamatorio basal. Por tanto,  
el paciente psiquiátrico a menudo  
manifestar  
más  
síntomas  
tiene  
un  
perfil  
de  
riesgo  
“cognitivos/afectivos”  
clásicos  
inflamatorio por la convergencia de  
(tristeza, culpa, ansiedad) (2). De  
igual modo, en esquizofrenia se  
investiga si la inflamación subclínica  
puede señalar un fenotipo con curso  
más crónico y refractario, o mayor  
deterioro cognitivo.  
estos factores.  
No obstante, incluso controlando por  
dichas variables, persiste una  
asociación independiente entre  
trastorno psiquiátrico e inflamación  
de bajo grado (1,2). Esto sugiere que  
la inflamación subclínica podría  
ser no solo una consecuencia de  
comorbilidades, sino también un  
componente intrínseco de ciertos  
subtipos de trastornos mentales.  
En depresión, se ha propuesto la  
Desde el punto de vista clínico, la  
presencia de inflamación subclínica  
podría  
guiar  
Por  
intervenciones  
ejemplo, en  
adicionales.  
pacientes psiquiátricos con PCR  
elevada factores de riesgo  
cardiometabólico, las guías  
y
existencia  
inflamatorio”  
de  
un  
subtipo  
recomiendan abordajes integrales:  
cambios en estilo de vida (dieta  
antiinflamatoria, ejercicio) y manejo  
agresivo de comorbilidades (control  
de peso, dislipidemias) no solo por  
salud general sino con la expectativa  
de mejorar resultados psiquiátricos.  
Asimismo, el nivel de inflamación  
podría emplearse en un futuro como  
de  
depresión:  
pacientes con fatiga, aumento de  
apetito, sueño excesivo, marcadores  
elevados (IL-6, PCR) y a veces  
resistencia a antidepresivos, en  
contraste con un subtipo “no  
inflamatorio” caracterizado más por  
ansiedad, insomnio y sin elevación  
de citocinas (2). Esta dicotomía,  
biomarcador  
para  
personalizar  
aunque  
simplificada,  
está  
tratamientos: varios ensayos han  
explorado añadir antiinflamatorios en  
pacientes con depresión resistente e  
respaldada por hallazgos de que  
síntomas somáticos como fatiga,  
1216  
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025) ISSN: 2737-6273  
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El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
inflamación alta, encontrando en  
algunos casos mejoría sintomática  
abre interrogantes: ¿podría la  
inflamación ser un factor de riesgo  
significativa  
donde  
solos  
los  
modificable  
para  
prevenir  
antidepresivos  
fallaban  
enfermedad mental en poblaciones  
vulnerables? O inversamente, ¿es  
un epifenómeno de otros factores de  
riesgo (estrés, adversidad temprana)  
(
15,16). Por ejemplo, el uso de  
antiinflamatorios no esteroideos  
AINEs como celecoxib) o fármacos  
biológicos bloqueadores de citocinas  
infliximab anti-TNF) ha mostrado  
(
que  
ejercen  
la  
Actualmente,  
si intervenciones  
tempranas en  
verdadera  
(
causalidad?  
investiga  
se  
cierta eficacia antidepresiva en  
subgrupos con PCR o TNF elevados,  
pero poca o nula eficacia en  
pacientes sin inflamación (15). Esto  
sugiere que la inflamación subclínica  
identifica pacientes que podrían  
antiinflamatorias  
individuos con altos niveles de  
inflamación (pero aún sin trastorno  
psiquiátrico) podrían reducir la  
incidencia de depresión u otras  
patologías un campo todavía  
incipiente.  
beneficiarse  
de  
terapias  
inmunomoduladoras adyuvantes.  
No obstante, la inflamación  
subclínica plantea desafíos: no es  
En conclusión, la inflamación  
sistémica subclínica es un hallazgo  
común en pacientes con trastornos  
psiquiátricos y tiene relevancia  
clínica en términos de diagnóstico  
diferencial, pronóstico y tratamiento.  
Su presencia sugiere la necesidad  
de un abordaje multidisciplinario que  
atienda la salud física integral del  
paciente psiquiátrico (dieta, ejercicio,  
control de comorbilidades) como  
parte del tratamiento. Asimismo,  
avala la exploración de estrategias  
terapéuticas innovadoras enfocadas  
en modular la respuesta inflamatoria  
en subgrupos seleccionados de  
específica  
de  
trastornos  
psiquiátricos  
y
podría reflejar  
“terreno” genético o exposicional (p.  
ej., trauma infantil) común tanto a  
inflamación como a la enfermedad  
mental, sin implicar causalidad  
directa.  
Estudios  
longitudinales  
poblacionales han hallado que niños  
con niveles altos de IL-6 o PCR  
presentan  
mayor  
riesgo  
de  
desarrollar depresión y psicosis en la  
adultez, lo que sugiere que una  
predisposición inflamatoria precede  
a la manifestación clínica (1). Esto  
1217  
Meriño-Torres et al. (2025)  
pacientes, lo cual enlaza con las  
consideraciones terapéuticas que  
veremos a continuación.  
AINEs pueden producir mejorías  
significativas en síntomas  
depresivos cuando se usan  
como adyuvantes,  
Implicaciones  
terapéuticas  
y
especialmente en pacientes con  
depresión mayor resistente (15).  
Por ejemplo, en varios ensayos  
controlados, celecoxib asociado  
a un ISRS aceleró y potenció la  
respuesta antidepresiva versus  
perspectivas futuras  
El reconocimiento del papel del  
sistema inmuno-inflamatorio en los  
trastornos  
impulsado  
tratamiento  
psiquiátricos  
nuevas líneas  
ha  
de  
placebo,  
encontrándose  
y
de investigación  
reducciones mayores en la  
puntuación de depresión en  
clínica:  
la  
psicofarmacología  
antiinflamatoria. Si la inflamación  
contribuye a los síntomas en un  
subgrupo de pacientes, entonces  
reducir dicha inflamación podría  
aliviar la enfermedad. En años  
recientes se han llevado a cabo  
ensayos clínicos para evaluar la  
eficacia de distintas intervenciones  
quienes  
recibieron  
el  
En  
antiinflamatorio.  
esquizofrenia,  
celecoxib  
tratamiento  
adyuvante  
al  
antipsicótico mostró beneficios  
modestos en síntomas negativos  
en algunos estudios. Sin  
embargo,  
los  
resultados  
antiinflamatorias  
como  
globales con AINEs han sido  
heterogéneos, y se requieren  
más estudios para definir en qué  
pacientes son más útiles.  
coadyuvantes de los tratamientos  
psiquiátricos estándar.  
Algunas intervenciones estudiadas  
incluyen:  
Antagonistas de citocinas  
específicas: Se han explorado  
fármacos biológicos utilizados en  
enfermedades autoinmunes –  
por ejemplo, infliximab, un  
anticuerpo monoclonal anti-TNF-  
α. Un ensayo notable (Raison et  
al.) probó infliximab en depresión  
Antiinflamatorios  
no  
esteroideos (AINEs): Fármacos  
como el celecoxib (inhibidor  
selectivo de COX-2) se han  
probado  
añadidos  
a
antidepresivos o antipsicóticos.  
Metaanálisis indican que los  
1218  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
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2
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
resistente; en la muestra total no  
como la N-acetilcisteína (NAC)  
que influyen en la glía y el  
glutatión, han mostrado mejorar  
algunos síntomas negativos en  
esquizofrenia y estabilizar el  
estado de ánimo en trastorno  
bipolar, hipotéticamente por  
reducir el estrés oxidativo e  
inflamación neuroglial (9).  
hubo  
efecto  
antidepresivo  
significativo, pero en el subgrupo  
de pacientes con PCR elevada  
(>5 mg/L) sí se observó una  
mejoría clínica mayor con  
infliximab versus placebo (15).  
Esto respalda la idea de  
“medicina de precisión” según el  
perfil inflamatorio. Otros agentes  
biológicos (tocilizumab anti-IL-6,  
Antibióticos  
inmune-moduladora:  
minociclina, un  
con  
acción  
La  
etanercept  
siendo  
anti-TNF)  
están  
en  
antibiótico  
investigados  
tetraciclínico, cruza la barrera  
hematoencefálica posee  
pequeños estudios abiertos para  
depresión y esquizofrenia con  
y
propiedades inhibidoras de la  
microglía y reducciones de  
resultados  
preliminares  
alentadores en marcadores  
biológicos y algunos síntomas  
cognitivos, aunque aún sin  
conclusiones firmes.  
citocinas.  
Ensayos  
de  
minociclina en esquizofrenia  
temprana reportaron mejoría  
significativa  
negativos  
de  
síntomas  
cognitivos  
Ácidos grasos omega-3 y  
y
antioxidantes:  
Los  
ácidos  
comparado con placebo, y en  
depresión resistente algunos  
grasos omega-3 (ej. EPA, DHA)  
tienen  
propiedades  
leves;  
casos  
indican  
(9).  
efecto  
Estos  
antiinflamatorias  
antidepresivo  
metaanálisis sugieren que dosis  
altas de omega-3 pueden tener  
un pequeño efecto beneficioso  
hallazgos han generado interés  
en reposicionar minociclina y  
otros  
antibióticos  
como  
en  
posiblemente modulando la  
producción de citocinas  
depresión  
mayor,  
inmunomoduladores  
terapias complementarias.  
y
Moduladores  
eicosanoides proinflamatorios.  
De igual forma, antioxidantes  
inmunometabólicos: Debido al  
1219  
Meriño-Torres et al. (2025)  
vínculo entre inflamación y  
metabolismo, fármacos que  
mejoran el perfil metabólico  
no son de uso rutinario en psiquiatría  
general debido a la falta de  
lineamientos  
claros  
y
a
la  
podrían  
tener  
beneficio  
superposición de otras condiciones.  
psiquiátrico  
ejemplo,  
indirecto.  
Por  
Otra consideración es que, dado el  
carácter complejo y multifactorial de  
la  
metformina  
(
sensibilizador a insulina con  
efectos antiinflamatorios) ha  
mostrado reducir síntomas  
depresivos en pacientes con  
depresión resistencia  
insulina, al tiempo que baja  
los  
trastornos  
mentales,  
las  
intervenciones antiinflamatorias  
probablemente funcionen mejor  
combinadas con los tratamientos  
y
a
psicosociales  
y
psicofarmacológicos existentes  
en lugar de reemplazarlos. Por  
ejemplo, reducir la inflamación  
podría potenciar la efectividad de un  
antidepresivo o antipsicótico, pero  
difícilmente por sí solo resolvería  
todos los síntomas. Los estudios  
combinados (ej. antidepresivo +  
marcadores  
Asimismo,  
como IL-6.  
tratamientos  
utilizados en  
anticitocinas  
diabetes tipo 2 (ej. antagonistas  
de IL-1) se están evaluando por  
su potencial efecto sobre humor  
y cognición.  
Si bien estas aproximaciones son  
antiinflamatorio)  
han  
mostrado  
prometedoras,  
es  
fundamental  
aditividad de efectos (15). Además,  
mejoras en hábitos saludables (dieta  
balanceada, actividad física regular,  
enfatizar que no todos los  
pacientes  
psiquiátricos son  
terapias  
candidatos  
a
manejo  
del  
estrés)  
son  
antiinflamatorias. Actualmente, la  
identificación de los pacientes con  
inflamación relevante es crucial.  
Medir PCR de alta sensibilidad y un  
panel de citocinas periféricas podría  
volverse parte de la evaluación  
clínica en el futuro para guiar la toma  
de decisiones terapéuticas (2). Sin  
embargo, hoy por hoy estas pruebas  
intervenciones seguras que pueden  
bajar la inflamación crónica y  
simultáneamente beneficiar la salud  
mental; por ello están recomendadas  
como parte integral del plan  
terapéutico  
en  
depresión  
y
esquizofrenia.  
Desde el punto de vista preventivo,  
abordar la inflamación puede  
1220  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
también ser beneficioso. Por  
predictivos que integren IL-6,  
PCR, polimorfismos de genes de  
citocinas y datos clínicos podrían  
identificar a quién le irá bien con  
un antiinflamatorio.  
ejemplo,  
tratar  
agresivamente  
obesidad  
condiciones  
como  
abdominal, síndrome metabólico o  
deficiencia de vitamina en  
D
pacientes con trastorno bipolar  
podría no solo mejorar su salud física  
sino potencialmente disminuir la  
frecuencia o severidad de episodios  
afectivos, dado el nexo inflamatorio  
Nuevas  
dianas  
inmunes:  
investigar más allá de citocinas  
clásicas. Se exploran roles de la  
inflamación del intestino y la  
microbiota (el eje microbiota-  
intestino-cerebro), del sistema  
complemento en poda sináptica  
(9). Asimismo, la vacunación y el  
tratamiento oportuno de infecciones  
podrían especulativamente reducir  
(particularmente  
en  
segundos golpes” inmunes que  
exacerben la vulnerabilidad  
psiquiátrica. Estas áreas necesitan  
esquizofrenia,  
donde  
componentes del complemento  
C4 se asocian a microglía  
hiperactiva), y de la inmunidad  
investigación  
formal,  
ilustran  
pero  
la  
conceptualmente  
adaptativa  
contra antígenos neuronales que  
podrían causar síntomas  
(autoanticuerpos  
importancia de ver al paciente  
psiquiátrico de manera holística.  
En cuanto a perspectivas futuras,  
neuropsiquiátricos). En este  
último punto, una pequeña  
proporción de pacientes con  
psicosis o depresión puede tener  
autoanticuerpos (por ejemplo  
contra el receptor NMDA)  una  
entidad distinta pero relevante,  
ya que implicaría tratamiento  
inmunosupresor específico.  
la  
neuroinmunología  
avanza rápidamente.  
investigación  
en  
psiquiátrica  
Algunas  
direcciones prometedoras incluyen:  
Biomarcadores combinados:  
en lugar de un solo marcador,  
probablemente la combinación  
de múltiples citocinas, junto con  
datos clínicos  
permitirá perfilar a los pacientes.  
Por ejemplo, modelos  
y
genéticos,  
Terapias personalizadas: se  
están  
diseñando  
ensayos  
clínicos estratificados, donde  
1221  
Meriño-Torres et al. (2025)  
solo pacientes con inflamación  
elevada son randomizados a  
recibir antiinflamatorios, para  
confirmar la eficacia en esa  
población diana. Si estos  
ensayos son positivos, en el  
futuro podríamos ver el uso  
antiinflamatorios para todos los  
pacientes, la medicina psiquiátrica  
se mueve hacia un modelo  
integrativo bio-psico-social que  
incorpore el estado inmunológico.  
La identificación y tratamiento de la  
inflamación cuando está presente  
podría volverse parte del estándar de  
cuidado en subgrupos de pacientes,  
marcando una transición hacia  
tratamientos más personalizados.  
clínico  
antagonistas  
depresión  
inflamación alta”.  
de,  
por  
de  
resistente  
ejemplo,  
TNF  
en  
con  
Inmunomodulación dirigida a  
microglía: se investigan  
4. Conclusiones  
moléculas capaces de reducir la  
activación microglial patológica  
sin suprimir por completo su  
La evidencia científica reunida en la  
última década refuerza la noción de  
que el sistema inmuno-inflamatorio  
desempeña un papel relevante en  
los trastornos psiquiátricos. Se han  
detectado alteraciones consistentes  
función  
(por  
ejemplo,  
moduladores de la proteína  
TSPO de segunda generación, o  
inhibidores de la cascada  
inflamatoria intracelular NF-κB  
en microglía). Estas terapias,  
aún en fases preclínicas, podrían  
en niveles:  
múltiples  
periféricamente, con elevación de  
citocinas  
proinflamatorias  
de inflamación  
pacientes  
trastorno  
y
marcadores  
subclínica  
depresión,  
ofrecer  
específicas y con menos efectos  
sistémicos que los  
antiinflamatorios actuales.  
opciones  
más  
en  
con  
bipolar,  
esquizofrenia y algunos trastornos  
de ansiedad; y centralmente, con  
indicios de activación microglial y  
En  
suma,  
las  
implicaciones  
terapéuticas de considerar el papel  
inmuno-inflamatorio en psiquiatría  
son amplias. Si bien todavía ninguna  
guía clínica de rutina indica medir  
neuroinflamación  
que  
podrían  
interferir con la neurotransmisión y la  
plasticidad cerebral. Estos hallazgos  
han dado lugar al concepto de  
citocinas  
o
prescribir  
“neuroinflamación”  
como  
un  
1222  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
El papel del sistema inmuno-inflamatorio en los trastornos psiquiátricos.  
componente de la fisiopatología  
psiquiátrica, integrando la clásica  
dicotomía mente-cuerpo en una  
visión unificada donde los procesos  
inflamatoria y mayor riesgo de  
depresión, sin que uno cause  
directamente al otro sino ambos  
derivados del trauma). Por lo tanto,  
aunque la asociación inflamación-  
psicopatología está bien establecida,  
inmunes  
y
psicológicos  
se  
influencian mutuamente (1,2).  
la  
causalidad  
exacta  
sigue  
No obstante, es fundamental  
destacar que la relación entre  
inflamación y trastorno mental es  
investigándose.  
Pese a estas complejidades, las  
implicaciones prácticas ya se  
vislumbran. La evaluación del perfil  
inflamatorio podría incorporarse en  
la caracterización de pacientes, y las  
compleja  
y
probablemente  
bidireccional. Por un lado, un estado  
inflamatorio crónico puede contribuir  
a la aparición o agravamiento de  
síntomas psiquiátricos evidenciado  
por estudios donde la inducción de  
inflamación genera síntomas de  
intervenciones  
antiinflamatorias  
emergen como un complemento  
valioso en ciertos casos (15,16). La  
psiquiatría, históricamente centrada  
en neurotransmisores y psicoterapia,  
expande ahora sus horizontes hacia  
una disciplina integrativa donde  
términos como citocinas, microglía o  
NF-κB pasan a formar parte del  
vocabulario clínico. Este cambio de  
paradigma abre oportunidades para  
mejorar la calidad de vida de los  
depresión,  
o
por asociaciones  
longitudinales entre niveles elevados  
de citocinas y riesgo futuro de  
depresión/psicosis (1,2). Por otro  
lado, sufrir un trastorno psiquiátrico  
grave conlleva estrés crónico,  
alteraciones hormonales y de estilo  
de vida que a su vez promueven la  
inflamación, cerrando así un círculo  
de retroalimentación. Además, tanto  
la vulnerabilidad a la enfermedad  
mental como a respuestas inmunes  
alteradas pueden compartir bases  
genéticas y ambientales comunes  
pacientes:  
holísticos que aborden tanto la  
mente como el cuerpo,  
tratamientos  
más  
personalizando estrategias según si  
un paciente presenta, por ejemplo,  
inflamación alta con resistencia  
terapéutica (posible candidato a  
terapia antiinflamatoria) versus otro  
(por ejemplo, un individuo con  
antecedentes de trauma infantil  
puede desarrollar hiperreactividad  
1223  
Meriño-Torres et al. (2025)  
sin indicios inflamatorios (en quien  
tal estrategia sería innecesaria).  
que dichos tratamientos sean  
seguros y efectivos. La colaboración  
interdisciplinaria entre psiquiatras,  
inmunólogos y endocrinólogos será  
En conclusión, el papel del sistema  
inmuno-inflamatorio  
en  
los  
clave  
para  
desentrañar  
trastornos psiquiátricos es un campo  
de intensa investigación que ha  
proporcionado evidencia sustancial  
de interacción entre el sistema  
inmunológico y la salud mental.  
Aunque aún quedan interrogantes  
completamente la intrincada relación  
entre la mente y la inflamación,  
avanzando así en el manejo integral  
de los trastornos mentales.  
Bibliografía  
(por ejemplo, identificar marcadores  
específicos de cada trastorno,  
determinar cuándo la inflamación es  
factor causal primario o secundario,  
y desarrollar terapias inmunes más  
selectivas), los hallazgos actuales ya  
permiten reconceptualizar muchos  
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y
acercándonos a una psiquiatría de  
precisión que tenga en cuenta la  
dimensión inmunológica de la  
persona. El reto a futuro será traducir  
este conocimiento en beneficios  
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qué  
pacientes se beneficiarán de  
intervenciones dirigidas al sistema  
inmuno-inflamatorio y garantizando  
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