Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
FRONTERAS COMPARTIDAS: REVISIÓN INTERDISCIPLINARIA GINECO-  
UROLÓGICA SOBRE EL MANEJO INTEGRAL DE LA DISFUNCIÓN DEL  
PISO PÉLVICO FEMENINO  
SHARED FRONTIERS: AN INTERDISCIPLINARY GYNECO-UROLOGICAL  
REVIEW ON THE COMPREHENSIVE MANAGEMENT OF FEMALE PELVIC  
FLOOR DYSFUNCTION  
1
2
Arias-Gutiérrez Andrés Felipe ; Espinosa-González Isabella ; Alvarez-Arias Yaleidy  
3
4
5
Cristina ; Montiel-Vásquez Linda Marcela ; Rueda-Ospina Jose Alejandro ;  
Chaparro-Basto Jhonatan Humberto ; Navarro-Perdomo Jose Gregorio ;  
6
7
8
Valencia-Rodríguez Natalia  
1
2
3
4
5
6
7
8
Resumen  
La disfunción del piso pélvico femenino, que incluye afecciones como la incontinencia urinaria y  
el prolapso de órganos pélvicos, es común en mujeres posparto y posmenopáusicas, afectando  
su calidad de vida y función sexual. Una evaluación adecuada combina el examen clínico con  
técnicas de imagen (ultrasonido dinámico y resonancia magnética), las cuales aportan  
información anatómica y funcional complementaria. El tratamiento inicial es conservador, basado  
en ejercicios del piso pélvico (ejercicios de Kegel) como primera línea; a menudo se potencia con  
biofeedback o guía por imágenes para mejorar la activación muscular y reducir la incontinencia.  
Las intervenciones quirúrgicas, como las cintas suburetrales para la incontinencia de esfuerzo y  
las cirugías de corrección de prolapso, logran altas tasas de éxito funcional cuando están bien  
indicadas. La colaboración interdisciplinaria entre ginecología y urología (uroginecología) resulta  
fundamental para un abordaje integral que contemple simultáneamente la continencia urinaria,  
el soporte de los órganos pélvicos y la satisfacción sexual de las pacientes. La evidencia reciente  
respalda que un manejo uroginecológico integrado optimiza la recuperación funcional y la calidad  
de vida, resaltando la importancia de los equipos multidisciplinarios en la atención de estos  
trastornos.  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 20 de septiembre de 2025.  
Fecha de aceptación: 15 de noviembre de 2025.  
Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2025.  
1261  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
Palabras claves: Incontinencia urinaria; Prolapso pélvico; Rehabilitación del piso pélvico;  
Uroginecología; Biofeedback.  
Abstract  
Female pelvic floor dysfunction, including conditions such as urinary incontinence and organ  
prolapse, is common in postpartum and postmenopausal women, affecting their quality of life and  
sexual function. Proper evaluation combines clinical examination with imaging techniques  
(
dynamic ultrasound and magnetic resonance imaging), which provide complementary anatomic  
and functional information. Initial treatment is conservative, centered on pelvic floor muscle  
exercises (Kegel exercises) as first-line therapy; this is often enhanced with biofeedback or  
imaging guidance to improve muscle activation and reduce incontinence. Surgical interventions,  
such as mid-urethral slings for stress incontinence and prolapse repair surgeries, achieve high  
functional success rates when appropriately indicated. Interdisciplinary collaboration between  
gynecology and urology (urogynecology) is essential for a comprehensive approach addressing  
urinary continence, pelvic organ support, and patients’ sexual satisfaction. Current evidence  
supports that an integrated urogynecological management optimizes functional recovery and  
quality of life, underscoring the importance of multidisciplinary teams in the care of these  
disorders.  
Keywords: Urinary incontinence; Pelvic organ prolapse; Pelvic floor rehabilitation;  
Urogynecology; Biofeedback.  
el periodo posparto inmediato, hasta  
1. Introducción  
un tercio de las mujeres presenta  
algún grado de IU (13), y cerca de la  
mitad experimenta disfunción sexual  
La disfunción del piso pélvico  
femenino (DPP) abarca un espectro  
de  
trastornos  
como  
la  
(
p. ej., dolor con las relaciones o  
disminución del deseo) tras el parto  
6). Más adelante en la vida, durante  
incontinencia urinaria (IU), el  
prolapso de órganos pélvicos y la  
incontinencia fecalque afectan a  
una proporción sustancial de  
mujeres a lo largo de la vida (17).  
Estudios epidemiológicos indican  
que la IU por sí sola afecta a más de  
(
la transición posmenopáusica, la  
deficiencia estrogénica contribuye a  
cambios atróficos urogenitales y  
debilitamiento del soporte pélvico,  
favoreciendo  
la  
aparición  
de  
200 millones de personas en el  
prolapsos e incontinencia (18).  
mundo, con una prevalencia  
Históricamente, el manejo de estos  
trastornos ha estado compartido  
entre dos disciplinas: la ginecología  
aproximadamente el doble de alta en  
mujeres que en hombres (1). Estas  
condiciones  
impactan  
(
particularmente a través de la  
negativamente la calidad de vida,  
incluyendo la esfera social y sexual  
de las pacientes (1). Por ejemplo, en  
uroginecología) y la urología. Cada  
especialidad aporta perspectivas  
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Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
complementarias sobre un mismo  
territorio anatómico y funcional. En  
décadas pasadas hubo incluso  
disputas de “territorio”, pero en la  
actualidad se reconoce ampliamente  
que ninguna por sí sola abarca  
plenamente la complejidad de la  
DPP; por el contrario, se necesitan  
mutuamente para lograr avances en  
resonancia magnética dinámica) en  
complemento al examen clínico; (2)  
las estrategias terapéuticas  
conservadoras (ejercicio muscular,  
fisioterapia, biofeedback) frente a las  
quirúrgicas, según la perspectiva de  
cada especialidad y la evidencia  
disponible; y (3) la importancia de un  
abordaje  
interdisciplinario  
que integre  
la  
atención,  
investigación  
y
uroginecológico  
formación profesional (17). De  
hecho, en 2011 se oficializó en  
Norteamérica la subespecialidad  
conjunta de Medicina Pélvica  
Femenina y Cirugía Reconstructiva  
aspectos funcionales (continencia  
urinaria, soporte anatómico) con  
resultados centrados en la paciente,  
como la satisfacción sexual y la  
calidad de vida.  
(Female Pelvic Medicine and  
Reconstructive Surgery),  
2. Desarrollo  
acreditando a especialistas tanto de  
urología como de ginecología,  
reflejando la convergencia de ambas  
ramas en un abordaje integral de  
estas patologías (17).  
Evaluación diagnóstica: clínica e  
imagenológica del piso pélvico  
La valoración integral del piso  
pélvico femenino comienza con una  
detallada historia clínica y examen  
físico ginecológico/urológico. Las  
escalas de síntomas y cuestionarios  
de calidad de vida específicos (como  
ICIQ-SF para incontinencia o PFIQ-  
El objetivo de esta revisión es  
examinar las fronteras compartidas  
entre urología y ginecología en el  
diagnóstico y tratamiento de la  
disfunción del piso pélvico femenino.  
Se abordan los puntos de  
convergencia en: (1) la evaluación  
diagnóstica, enfatizando el papel de  
técnicas de imagen modernas  
7/PFDI-20  
para  
disfunciones  
pélvicas) ayudan a objetivar el  
impacto. En la exploración, se evalúa  
el tono del músculo elevador del ano  
y se realiza la maniobra de Valsalva  
(ultrasonido  
transperineal  
y
1263  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
para objetivar prolapsos, usualmente  
cuantificados mediante el sistema  
POP-Q (Pelvic Organ Prolapse  
ecografía perineal ha aumentado en  
la última década como herramienta  
diagnóstica en uro-ginecología,  
superando en parte a modalidades  
Quantification).  
Adicionalmente,  
pruebas como el test de esfuerzo  
con vejiga llena (stress test) y la  
prueba del hisopo ayudan a valorar  
la hipermovilidad uretral en casos de  
IU de esfuerzo. Sin embargo, la  
exploración física tiene limitaciones  
como  
la  
defecografía  
por  
fluoroscopia o incluso la resonancia  
magnética en la práctica clínica  
rutinaria (8). La ecografía permite  
medir parámetros como el descenso  
del cuello vesical, el ángulo  
uretrovesical y el área del hiato  
para  
apreciar  
estructuras  
musculares y fasciales profundas.  
levatoriano  
durante  
Valsalva,  
proporcionando una evaluación  
objetiva del prolapso y la función  
muscular. Un hallazgo clínicamente  
relevante es la identificación de  
lesiones ocultas del músculo  
En los últimos años, las técnicas de  
imagen  
dinámica  
se  
han  
incorporado como complemento  
diagnóstico importante, aportando  
visualización “en tiempo real” de los  
elevador  
del  
ano:  
se  
ha  
compartimentos  
pélvicos.  
transperineal  
es  
La  
(o  
documentado mediante imagen que  
hasta ~20% de las primíparas  
presentan defectos (avulsiones) del  
elevador tras un parto vaginal  
instrumentado, lesiones que pueden  
no detectarse en el examen físico  
ecografía  
translabial)  
particularmente  
accesible y útil: es no invasiva, de  
bajo costo y puede realizarse con la  
paciente realizando maniobras de  
Valsalva o contracción perineal en  
pero predisponen  
futuros (18). Estas alteraciones  
musculares se evidencian  
a
prolapsos  
consulta.  
Estudios  
recientes  
muestran que la ecografía dinámica  
del piso pélvico, combinada con el  
examen vaginal, logra resultados  
excelentes en la evaluación de los  
prolapsos de los compartimentos  
claramente con ecografía 3D/4D, lo  
cual refuerza su valor en la  
evaluación posparto de pacientes  
con traumatismo obstétrico.  
anterior  
y
posterior, con alta  
correlación respecto a métodos más  
complejos (8). De hecho, el uso de la  
La  
resonancia  
de  
magnética  
dinámica  
piso  
pélvico  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
(
defecografía por RM) es otra  
modalidad que ofrece una  
visualización multiplanar de alta  
resolución de los tres  
indicada ante preguntas específicas  
(8), por ejemplo, sospecha de  
enterocele de fondo de saco,  
evaluación integral prequirúrgica en  
prolapsos multicompartimentales o  
para investigación de disfunciones  
compartimentos (anterior, medio y  
posterior) de forma simultánea.  
Permite identificar detalladamente  
defectos específicos de soporte (por  
ejemplo, distensión o desgarro del  
anorectales  
concomitantes.  
la evaluación  
Adicionalmente,  
urodinámica funcional (presiones  
vesicales/uretrales, estudios de flujo-  
presión) forma parte del enfoque  
diagnóstico en entornos urológicos,  
sobre todo en casos de incontinencia  
urinaria compleja o cuando coexisten  
síntomas de vejiga hiperactiva. Estas  
pruebas complementarias ayudan a  
caracterizar la fisiopatología (p. ej.,  
diferenciar incontinencia de esfuerzo  
genuina de inestabilidad detrusora)  
para guiar la elección terapéutica.  
complejo fascial urogenital)  
y
distinguir entre distintos tipos de  
prolapsos (como rectocele vs.  
enterocele) (18). Si bien la RM  
aporta  
información  
anatómica  
superior, su uso rutinario está  
generalmente reservado para casos  
complejos o de diagnóstico dudoso,  
debido a su menor disponibilidad,  
costo y falta de estandarización  
universal en la interpretación de  
hallazgos (18). En ausencia de guías  
consensuadas, la RM se emplea  
Un beneficio añadido de la  
imagenología en DPP es su  
capacidad no solo diagnóstica sino  
principalmente  
investigación  
con  
fines  
de  
o
planificación  
educativa/terapéutica.  
La  
real  
preoperatoria selectiva. En la  
práctica, la ecografía perineal  
visualización  
mediante  
en tiempo  
ultrasonido  
como  
puede  
dinámica  
ha  
demostrado  
emplearse  
biofeedback  
concordancia diagnóstica elevada  
con la RM para prolapsos  
significativos (grado ≥II) (8), por lo  
que suele recomendarse como  
primera línea de imagen por su  
carácter no invasivo. La RM queda  
durante la rehabilitación. Por  
ejemplo, mostrar a la paciente en  
pantalla el movimiento del cuello  
vesical o de la pared vaginal al  
contraer el piso pélvico le permite  
1265  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
ver dentro de su cuerpo” y entender  
soporte uretral y la continencia (1).  
Varias revisiones sistemáticas y  
metaanálisis (incluyendo Cochrane)  
han confirmado que las mujeres que  
realizan PFMT presentan tasas  
si ejecuta correctamente los  
ejercicios (1). Esto ha sido  
aprovechado en fisioterapia: algunos  
protocolos  
incluyen ultrasonido transabdominal  
para retroalimentación visual,  
de  
entrenamiento  
significativamente  
curación o mejoría de la IU en  
comparación con ninguna  
mayores  
de  
mejorando la activación muscular  
selectiva. En suma, la integración de  
técnicas de imagen en la evaluación  
del piso pélvico proporciona una  
caracterización más precisa de los  
defectos anatómicos y funcionales,  
guía la planificación terapéutica e  
incluso puede motivar y educar a las  
pacientes durante la rehabilitación,  
en sinergia con la valoración clínica  
tradicional.  
intervención (14), con reducciones  
sustanciales en la frecuencia de  
escapes y un impacto positivo en su  
calidad de vida (1). Por ello, las guías  
clínicas  
internacionales  
recomiendan indicar ejercicios de  
Kegel supervisados durante al  
menos 3 meses como tratamiento  
inicial para la IU de esfuerzo y mixta  
(16). En el contexto obstétrico, un  
PFMT temprano (iniciado durante el  
embarazo o puerperio inmediato)  
puede incluso prevenir la aparición  
de incontinencia en el último  
trimestre y posparto temprano en  
mujeres previamente continentes  
Manejo  
conservador:  
rehabilitación uroginecológica del  
piso pélvico  
El tratamiento de primera línea de la  
mayoría de disfunciones del piso  
pélvico es conservador y está  
(
13). Se ha observado una menor  
incidencia de IU en el postparto entre  
quienes realizaron programas  
centrado  
en  
la  
rehabilitación  
muscular y conductual. La evidencia  
respalda firmemente el uso de los  
ejercicios de musculatura del piso  
pélvico (PFMT, por sus siglas en  
inglés) como terapia inicial de la  
incontinencia urinaria en mujeres, ya  
que aumentan la fuerza y resistencia  
del elevador del ano, mejorando el  
estructurados de ejercicios durante  
la gestación (13). Sin embargo,  
cuando la incontinencia ya está  
establecida después del parto, la  
efectividad como  
tratamiento único es más variable  
13), dependiendo de factores como  
del  
PFMT  
(
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025) ISSN: 2737-6273  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
la severidad de la lesión obstétrica y  
la adherencia de la paciente. Aun  
así, dada su seguridad y bajos  
riesgos, la rehabilitación continúa  
siendo la piedra angular del manejo  
inicial en este periodo.  
real, entre otros. El objetivo común  
es “guiar” a la paciente durante los  
ejercicios, confirmándole cuándo  
está contrayendo (y relajando)  
correctamente  
los  
músculos  
objetivo. De este modo se mejora la  
toma de conciencia corporal y la  
calidad del entrenamiento. Varios  
estudios han evaluado si añadir  
biofeedback al PFMT aumenta su  
eficacia. En general, la literatura  
muestra que tanto el PFMT solo  
como el PFMT asistido con BF  
producen mejoras significativas en la  
fuerza muscular, severidad de la  
incontinencia y calidad de vida (1).  
Algunos ensayos controlados han  
encontrado beneficios adicionales  
del BF en ciertos parámetros: una  
revisión sistemática reciente (1)  
reportó que alrededor de la mitad de  
los estudios incluidos mostraron una  
La correcta ejecución de los  
ejercicios de piso pélvico suele  
requerir y  
retroalimentación para garantizar  
que la paciente identifique  
contraiga los músculos adecuados  
muchas mujeres al inicio realizan  
maniobras compensatorias  
de  
educación  
y
(
incorrectas, como contraer glúteos o  
realizar Valsalva en vez de una  
contracción verdadera del elevador).  
En este sentido, las técnicas de  
biofeedback (BF) han cobrado  
popularidad como adjunto a la  
fisioterapia. El biofeedback utiliza  
dispositivos que convierten las  
señales fisiológicas del piso pélvico  
en información visual, auditiva o táctil  
para la paciente (por ejemplo, un  
gráfico en pantalla, un tono sonoro o  
la vibración de un dispositivo) (1).  
Existen diversas modalidades: BF  
mediante sensores perineales de  
presión, electromiografía superficial  
reducción  
de  
escapes  
mayor  
más  
pronunciada  
y
fuerza  
muscular en el grupo con BF vs.  
ejercicios sin BF, aunque en la  
mayoría  
no  
se  
evidenciaron  
diferencias en las puntuaciones de  
calidad de vida entre ambos grupos.  
La evidencia sugiere entonces un  
efecto positivo pero modesto del  
biofeedback sobre los resultados  
clínicos del PFMT, con considerable  
(electrodos vaginales/anales)  
o
dispositivos de ultrasonido en tiempo  
1267  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
heterogeneidad  
entre  
estudios  
neuromuscular con electrodos  
vaginales o superficiales puede  
emplearse en casos de piso pélvico  
muy débil, induciendo contracciones  
pasivas que facilitan posteriormente  
el ejercicio voluntario. Intervenciones  
conductuales, como la reeducación  
vesical (entrenamiento de los  
(1,15). En mujeres en posparto,  
específicamente, un análisis de 2023  
no encontró aún base científica  
suficiente para afirmar que el uso  
rutinario de BF (ya sea supervisión  
adicional por fisioterapeuta  
dispositivos) supere  
o
a
las  
indicaciones estándar de ejercicio en  
la mejoría de la IU o la incontinencia  
anal postparto (4). En consecuencia,  
se requieren más estudios de alta  
intervalos  
miccionales)  
y
modificaciones de estilo de vida  
(pérdida de peso en mujeres con  
obesidad, manejo del estreñimiento  
crónico, etc.), son asimismo pilares  
del manejo conservador integrativo.  
En pacientes posmenopáusicas con  
atrofia urogenital, la aplicación de  
estrógenos tópicos (vía crema  
vaginal u óvulos) mejora el trofismo  
de la mucosa uretral y vaginal,  
reduciendo la irritabilidad vesical y  
las fugas asociadas a atrofia; por ello  
suele indicarse concomitantemente  
con la fisioterapia en esta población,  
dado su perfil de seguridad y  
calidad  
para  
delimitar  
qué  
subpoblaciones podrían beneficiarse  
más del BF y qué modalidades son  
óptimas. No obstante, dado que el  
BF es seguro y bien tolerado, puede  
considerarse en pacientes que  
presentan dificultad para aislar la  
contracción del piso pélvico o que no  
logran progreso con las indicaciones  
iniciales, ya que proporciona una  
valiosa guía kinestésica.  
Otras modalidades conservadoras  
complementan la rehabilitación.  
Entre ellas, los conos vaginales  
beneficio  
localizado.  
Para  
el  
prolapso de órganos pélvicos, una  
alternativa conservadora clásica son  
los pesarios vaginales de soporte:  
dispositivos de silicona de diversos  
formatos (anillos, cubos, etc.) que se  
colocan en la vagina para sostener  
(pesarios de peso graduado)  
permiten entrenar la musculatura  
mediante ejercicios de retención del  
dispositivo en la vagina; algunas  
mujeres encuentran esto útil para  
mejorar la propriocepción perineal.  
mecánicamente  
los  
órganos  
prolapsados. El pesario bien  
adaptado puede aliviar los síntomas  
La  
electroestimulación  
1268  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
de presión pélvica y bulging vaginal  
en prolapsos moderados, evitando o  
posponiendo la necesidad de cirugía  
el flujo sanguíneo perineal, lo cual  
puede traducirse en mayor  
satisfacción sexual. En un ensayo  
clínico, las mujeres con incontinencia  
que realizaron PFMT mostraron  
mejorías significativas en el deseo, la  
excitación y la capacidad orgásmica  
tras 3 meses de tratamiento (5).  
Aquellas con disfunción sexual inicial  
parecen obtener el mayor beneficio  
(16). Su manejo suele estar a cargo  
de ginecología; requiere controles  
periódicos para limpieza y vigilancia  
de la mucosa vaginal, pero en  
mujeres seleccionadas (por ejemplo,  
con alto riesgo quirúrgico o que  
desean fertilidad futura) es un  
recurso muy útil dentro del manejo  
en  
términos  
de  
mejora  
en  
integral.  
Las  
guías  
actuales  
puntuaciones de función sexual (5).  
Además, la ganancia de continencia  
recomiendan ofrecer tanto la opción  
de PFMT como la de pesario en  
pacientes con prolapsos de grado II-  
III antes de considerar la vía  
quirúrgica (16).  
y
confianza derivada de la  
rehabilitación contribuye  
psicológicamente a disminuir la  
ansiedad sexual. Por otro lado, la  
incorporación de dispositivos como  
los conos vaginales (que la paciente  
debe mantener en vagina mediante  
contracción) no solo fortalece el piso  
pélvico sino que también puede  
aumentar la percepción de la propia  
contracción, algo que ha sido  
vinculado con mejoría en parámetros  
sexuales (lubricación, sensación  
durante el coito, etc.). En suma, las  
Un aspecto importante a destacar  
del manejo conservador es su  
impacto en la función sexual. La  
debilitación del piso pélvico puede  
asociarse con disfunciones sexuales  
en la mujer, como disminución de la  
sensibilidad vaginal, dispareunia e  
incapacidad de alcanzar el orgasmo,  
además de la angustia por posibles  
escapes urinarios durante el coito. El  
entrenamiento muscular tiene el  
potencial de mejorar varios de estos  
aspectos. Se ha observado que los  
programas de ejercicios pélvicos  
fortalecen la contractilidad vaginal y  
terapias  
conservadoras  
principalmente los ejercicios de  
Kegel, con o sin biofeedbackno  
solo  
continencia urinaria sino que  
también ofrecen un enfoque  
son  
efectivas  
para  
la  
1269  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
terapéutico no invasivo para mejorar  
la función sexual y la calidad de vida  
íntima de las pacientes con DPP.  
Este efecto dual refuerza la  
Para la incontinencia urinaria de  
esfuerzo (IUE) femenina, el  
tratamiento quirúrgico de elección en  
la última década es la colocación de  
cabestrillos mediouretrales (mid-  
urethral slings o MUS) (11). Este  
procedimiento consiste en implantar  
una cinta sintética (polipropileno)  
bajo la uretra media, a modo de  
“hamaca” de soporte, lo que otorga  
suspensión al cuello vesical y mejora  
su coaptación ante los esfuerzos.  
Existen dos variantes principales: vía  
importancia de implementar  
y
persistir con la rehabilitación, aún  
cuando se planifique eventualmente  
un tratamiento definitivo más  
invasivo,  
ya  
que  
el  
acondicionamiento del piso pélvico  
optimiza las condiciones para  
cualquier intervención posterior y  
provee  
beneficios  
funcionales  
amplios.  
retropúbica vía  
transobturatriz (TOT), con resultados  
comparables. Las MUS han  
(TVT)  
y
Manejo quirúrgico: perspectivas  
ginecológica y urológica  
revolucionado el manejo de la IUE  
por su alta efectividad, perfil  
mínimamente invasivo (anestesia  
local o regional, incisión vaginal  
pequeña) y rápida recuperación. En  
alrededor del 8090% de las  
pacientes se logra continencia  
objetiva y/o subjetiva al año de la  
cirugía (11), tasas de curación  
superiores a las de técnicas previas  
como la colposuspensión de Burch o  
las cintas pubouretrales de material  
autólogo. De hecho, las MUS se  
consideran actualmente el “estándar  
de oro” en el tratamiento quirúrgico  
de la IUE (11). Un meta-análisis de la  
Cochrane reportó que las pacientes  
con sling mediouretral tienen ~8  
Cuando las medidas conservadoras  
resultan insuficientes o el grado de  
disfunción es severo, se recurre al  
tratamiento  
cirugías  
quirúrgico.  
Las  
han  
uroginecológicas  
avanzado  
notablemente,  
técnicas menos  
incorporando  
invasivas y materiales protésicos  
para restaurar la continencia y el  
soporte pélvico. Si bien tanto  
urólogos como ginecólogos realizan  
estos  
procedimientos,  
históricamente cada especialidad  
aportó enfoques que hoy se han  
unificado bajo la práctica de la uro-  
ginecología.  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
veces más probabilidad de reportar  
curación de la IUE en comparación  
con manejo no quirúrgico (14). A  
largo plazo, mantienen una eficacia  
elevada: seguimientos a 1015 años  
muestran continencia preservada en  
pública por complicaciones de las  
mallas transvaginales para prolapso,  
algunas agencias reguladoras  
recomendaron mayor vigilancia en  
cirugías con mallas sintéticas (16).  
Sin embargo, los datos acumulados  
sostienen que las MUS presentan un  
perfil de seguridad aceptable y  
beneficio riesgo favorable en IUE,  
muy distinto de las mallas de  
prolapsos que se retiraron del  
mercado. De hecho, revisiones de  
largo plazo indican bajas tasas de  
reoperación tras MUS (p. ej., ~23%  
a 5 años) principalmente para liberar  
tensiones o tratar erosiones leves.  
En caso de contraindicaciones para  
usar material protésico (por ejemplo,  
paciente con reacción previa a  
polipropileno) o ante IUE compleja  
(como fallo de sling previo o  
hipermovilidad uretral extrema), aún  
se utilizan cirugías alternativas: la  
7080% de las mujeres, aunque con  
necesidad ocasional de pequeñas  
reintervenciones (p. ej., aflojamiento  
o ajuste del sling, o muy raramente,  
un segundo sling si recidiva). Es  
importante mencionar que, si bien  
infrecuentes,  
existen  
complicaciones  
potenciales  
asociadas a las MUS que deben ser  
comunicadas. Entre ellas se incluyen  
la erosión o exposición de la malla en  
vagina (en ~1-2% de los casos),  
lesiones vesicales  
intraoperatorias  
o
uretrales  
(minoría,  
generalmente  
detectadas  
y
reparadas al momento), urgencia  
urinaria de novo, e hipercorrección  
causando  
retención  
urinaria  
colposuspensión  
retropúbica  
temporal. La mayoría de estas  
complicaciones son manejables y la  
tasa de efectos adversos serios es  
baja, por lo que distintos paneles de  
expertos continúan respaldando su  
uso, enfatizando una adecuada  
selección de paciente y técnica  
operatoria refinada (11). En 2018-  
(clásica técnica de Burch) o los  
cabestrillos de fascia autóloga  
(usando tejido de la propia paciente,  
generalmente fascia del muslo o  
rectoabdominal). Estas técnicas  
logran también tasas altas de  
curación, aunque con recuperación  
más prolongada y mayor morbilidad  
que las MUS, por lo que han  
2019, a raíz de la preocupación  
1271  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
quedado relegadas a situaciones  
del cirujano. La colporrafia anterior  
(reparación de fascia pubocervical)  
para cistocele y la colporrafia  
posterior (reparación de fascia  
rectovaginal) para rectocele son las  
técnicas vaginales clásicas con  
tejidos nativos. Tienen la ventaja de  
ser procedimientos relativamente  
simples, sin materiales protésicos, y  
pueden combinarse con operaciones  
como la histerectomía vaginal si hay  
prolapso uterino. Sin embargo,  
presentan tasas de recurrencia de  
prolapsos del 2030% a mediano  
plazo, especialmente en mujeres  
especiales  
o
a
cirujanos con  
experiencia particular. Otra opción  
mínimamente invasiva para IUE leve  
es la inyección de agentes bulking  
(sustancias de relleno) en la  
submucosa uretral, para aumentar la  
coaptación; no obstante, su eficacia  
es inferior y típicamente temporal,  
por lo que se reserva a pacientes  
que no pueden o no desean  
someterse a cirugías mayores.  
En cuanto al prolapso de órganos  
pélvicos (POP), la corrección  
quirúrgica está indicada cuando el  
prolapso es sintomático y de grado  
moderado a severo (habitualmente  
estadios IIIIV de POP-Q) o cuando  
jóvenes  
o
con  
múltiples  
En  
compartimentos  
afectados.  
prolapsos apicales (prolapso de  
cúpula vaginal post-histerectomía o  
útero prolapsado), la corrección  
fracasan  
las  
medidas  
conservadoras. El objetivo es  
restaurar la anatomía normal y aliviar  
síntomas de presión, protrusión  
vaginal  
sacroespinosofijación (fijación de la  
cúpula vaginal ligamento  
sacroespinoso) o la colpocleisis  
cuando no se desea mantener la  
estándar  
es  
la  
a
vaginal  
y
disfunción  
urinaria/intestinal asociada. Existen  
(
dos abordajes principales: vía  
funcionalidad coital, cerrando parcial  
o totalmente la vagina).  
vaginal  
(reconstrucción  
transvaginal)  
y
vía abdominal  
(abierta o mínimamente invasiva  
Por otro lado, la cirugía por vía  
laparoscópica/robótica). La elección  
depende de factores como el  
abdominal  
(tradicionalmente  
frecuentemente  
abierta,  
hoy  
compartimento  
predominante  
laparoscópica o robótica) ofrece una  
reparación más anatómica del  
prolapsado, deseo de preservar el  
útero, comorbilidades y experiencia  
prolapso  
apical  
mediante  
la  
1272  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
sacrocolpopexia. En esta técnica,  
se emplea un injerto protésico de  
malla para suspender la cúpula  
vaginal (o el cuello uterino, si se  
preserva útero) a la cara anterior del  
sacro mediante una tira de malla  
opción protésica preferida, siempre  
realizada en quirófano por cirujanos  
entrenados. En general, la vía  
abdominal  
(incluida  
la  
laparoscópica) es preferida por  
muchos urólogos para prolapso  
apical, dada su familiaridad con  
fijada  
con  
suturas.  
La  
sacrocolpopexia está considerada el  
tratamiento con mejores resultados  
para el prolapso apical, logrando  
tasas de éxito anatómico superiores  
al 90% a largo plazo (12). Un  
abordajes  
posibilidad  
abdominales  
de combinar  
y
la  
con  
corrección de trastornos urinarios (p.  
ej., Burch concomitante). Los  
ginecólogos uroginecólogos, por su  
parte, suelen estar muy entrenados  
en la vía vaginal y seleccionan la  
metaanálisis  
menores  
Cochrane  
reportó  
y
recurrencias  
reoperaciones con sacrocolpopexia  
abdominal en comparación con la  
fijación transvaginal en el ligamento  
sacroespinoso, a costa de una  
recuperación algo más prolongada  
técnica caso  
enfoques,  
a
caso; ambos  
ejecutados,  
sintomático  
bien  
proporcionan  
alivio  
significativo y mejoría en la calidad  
de vida. Cabe destacar que  
aproximadamente 1 de cada 9  
mujeres se someterá a alguna  
cirugía por prolapso o incontinencia  
a lo largo de su vida (17), lo cual  
refleja la alta demanda de estos  
procedimientos en una población  
femenina que envejece.  
(
12). Debido al uso de malla  
colocada en un plano profundo  
fuera de vagina), las complicaciones  
(
protésicas son menos frecuentes  
que con las antiguas mallas  
transvaginales; aun así, puede  
ocurrir erosión de la malla al interior  
vaginal en ~3-5% de casos,  
típicamente manejable con escisión  
local. Tras la controversia por las  
mallas transvaginales de prolapsos  
Un aspecto vital del manejo  
quirúrgico es su impacto en la  
función sexual y la satisfacción  
global de la paciente. A diferencia de  
las intervenciones antiguas (p. ej.,  
colporrafias con excesiva resección  
(
prohibidas en varios países desde  
019), la sacrocolpopexia ha  
cobrado mayor relevancia como la  
2
1273  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
vaginal que podían acortar o  
estrechar en demasía la vagina), las  
técnicas modernas buscan optimizar  
resultados anatómicos manteniendo  
la funcionalidad sexual. Estudios  
sugieren que la mayoría de las  
mujeres experimentan mejoría o  
mantenimiento de su función  
sexual tras la cirugía de prolapso  
preoperatorio, pues ciertas técnicas  
conllevan riesgos pequeños de  
disfunción sexual. Por ejemplo, un  
exceso de tensión en un sling puede  
originar dispareunia o dificultad en la  
estimulación;  
la  
histerectomía  
concomitante al prolapso puede, en  
casos aislados, afectar la respuesta  
sexual por cambios en la anatomía  
del soporte pélvico; y la colpocleisis  
(oclusión vaginal para prolapso en  
mujeres que no buscan conservar la  
función coital) obviamente implica  
pérdida de la posibilidad de coito  
vaginal, por lo cual solo se realiza en  
pacientes informadas que así lo  
aceptan. Afortunadamente, con  
o
incontinencia, especialmente  
gracias a la resolución de síntomas  
molestos como la protrusión vaginal  
o el escape de orina durante el coito  
(18). Por ejemplo, al corregir un  
cistocele severo, suele desaparecer  
la sensación de “masa” que interfería  
en las relaciones; al colocar un sling  
suburetral exitoso, se elimina la  
preocupación de sufrir escapes  
durante la intimidad. Esto se traduce  
en un aumento de la satisfacción  
sexual reportada en muchas  
pacientes después del tratamiento  
quirúrgico de la DPP (18). Un  
análisis mostró que las mujeres con  
IUE que fueron tratadas con sling  
referían un incremento significativo  
en su puntaje de satisfacción sexual  
y disminución del miedo a la  
incontinencia durante el sexo, en  
técnicas  
refinadas  
y
suturas  
adecuadas, las tasas de dispareunia  
de novo tras reparaciones actuales  
son bajas (p. ej., <15% en algunas  
series  
de  
sacrocolpopexia  
La utilización  
laparoscópica).  
racional de mallas y el respeto a la  
elasticidad vaginal contribuyen a  
estos  
funcionales. En síntesis, desde la  
perspectiva quirúrgica  
buenos  
resultados  
interdisciplinaria, el enfoque óptimo  
es individualizar la técnica a cada  
comparación  
con  
su  
estado  
paciente  
considerando  
sus  
preoperatorio (20). Sin embargo, es  
fundamental abordar la sexualidad  
de manera franca en el proceso  
expectativas de función sexual,  
comorbilidades y gravedad de la  
disfunción–  
y
ofrecer  
1274  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
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Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
procedimientos que maximicen la  
corrección anatómica con mínima  
demostrado que las clínicas de piso  
pélvico con equipos  
multidisciplinarios mejoran los  
morbilidad.  
Gracias  
a
la  
y
colaboración entre urología  
resultados reportados por las  
pacientes, aumentando las tasas de  
adherencia a la terapia indicada y la  
satisfacción con el tratamiento (10).  
Por ejemplo, integrar la evaluación  
con fisioterapia en la misma consulta  
uroginecológica inicial incrementa la  
proporción de mujeres que inician y  
ginecología, hoy se dispone de un  
arsenal completo de opciones  
quirúrgicas (desde mini-slings hasta  
cirugías reconstructivas complejas),  
permitiendo resolver la mayoría de  
DPP con elevados índices de éxito y  
mejorar sustancialmente la calidad  
de vida de las pacientes.  
mantienen  
los  
ejercicios  
indicados  
de  
rehabilitación  
(10).  
Abordaje  
interdisciplinario  
y
Asimismo, la presencia de distintos  
especialistas permite abordar de  
forma simultánea las diversas aristas  
de estas disfunciones, evitando  
derivaciones múltiples que retrasen  
la atención.  
rehabilitación funcional integrada  
La superposición de competencias  
entre urólogos y ginecólogos en el  
campo del piso pélvico ha dado lugar  
a
un enfoque verdaderamente  
multidisciplinario centrado en la  
paciente. Actualmente, el manejo  
óptimo de la DPP involucra con  
Desde la perspectiva de la paciente,  
el contar con un “servicio integral” de  
piso pélvico es altamente valorado.  
frecuencia  
a
un equipo de  
Las mujeres con prolapso  
o
profesionales que, además del  
ginecólogo y el urólogo, incluye  
fisioterapeutas especializados en  
piso pélvico, personal de enfermería,  
incontinencia a menudo padecen  
síntomas  
mixtos (urinarios,  
digestivos)  
ginecológicos,  
y
tradicionalmente debían navegar  
entre varias especialidades por  
separado en busca de solución. En  
el modelo interdisciplinario, en  
cambio, se ofrece una vía unificada  
donde la evaluación y el plan  
coloproctólogos  
(cuando  
hay  
incontinencia fecal asociada) e  
incluso psicosexólogos en casos de  
disfunción sexual importante. Este  
abordaje colaborativo ofrece  
múltiples beneficios. Estudios han  
1275  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
terapéutico  
se  
diseñan  
la  
Del mismo modo, en pacientes con  
dolor pélvico crónico asociado (p. ej.,  
síndrome de vejiga hiperactiva más  
dispareunia), la integración de  
conjuntamente,  
reduciendo  
fragmentación de la atención. Esto  
se traduce en una experiencia más  
cómoda y confiable para la paciente,  
quien siente que su problema es  
abordado de manera global y  
coherente. En palabras actuales, las  
pacientes “ya no se conforman con  
buscar respuestas en múltiples  
terapias  
(fármacos  
urológicos,  
fisioterapia miofascial y consejería  
sexual) bajo un plan único mejora  
notablemente los resultados. De  
hecho,  
los  
enfoques  
multidisciplinarios han mostrado  
reducir la tasa de abandonos al  
tratamiento y mejorar la puntuación  
de mejoría percibida por las  
pacientes en comparación con la  
atención fragmentada (10). No es  
sitios;  
quieren  
una  
atención  
fácilmente accesible y coordinada  
para sus problemas multisistémicos”  
(17). Por ello, centros clínicos  
académicos privados han  
y
establecido clínicas conjuntas de  
piso pélvico (muchas bajo la  
dirección compartida de urología y  
ginecología), logrando un enfoque  
realmente centrado en la persona.  
exagerado  
afirmar  
que  
la  
uroginecología es por naturaleza una  
subespecialidad transversal, donde  
el intercambio de conocimientos  
redunda en innovación y mejor  
atención. Fruto de esta colaboración,  
por ejemplo, surgieron cirugías  
combinadas que abordan en un solo  
tiempo quirúrgico el prolapso y la  
La integración funcional implica no  
solo  
alinear  
los  
esfuerzos  
diagnósticos y terapéuticos, sino  
también compartir el seguimiento y la  
rehabilitación post-tratamiento. Un  
ejemplo es el manejo posoperatorio  
de la paciente con prolapso e  
incontinencia  
(como  
la  
sacrocolpopexia abdominal con  
cabestrillo suburetral simultáneo,  
practicada tanto por urólogos como  
por ginecólogos entrenados en suelo  
pélvico). También se desarrollaron  
incontinencia  
corregidos:  
idealmente, además de los controles  
quirúrgicos rutinarios, se incluye en  
el seguimiento la evaluación fisiátrica  
para reforzar el entrenamiento  
muscular y prevenir recurrencias.  
protocolos  
de  
rehabilitación  
compartidos,  
recuperación  
perioperatoria  
optimizando  
la  
temprana  
funcional  
(p.  
ej.,  
1276  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
programas de ejercicios guiados que  
inician pocas semanas tras la cirugía  
para reentrenar la musculatura sin  
comprometer la reparación).  
En conclusión, la suma de  
perspectivas ginecológicas  
y
urológicas aporta un valor añadido  
claro: la ginecología contribuye con  
su experticia en la anatomía  
femenina, el contexto obstétrico y las  
técnicas de reparación vaginal,  
mientras que la urología aporta su  
profundo conocimiento de la función  
vesical/uretral, la urodinámica y las  
innovaciones protésicas. Juntas, han  
creado un abordaje sinérgico que  
sitúa a la paciente en el centro y  
aborda todos los componentes de la  
disfunción del piso pélvico. Este  
modelo colaborativo ha demostrado  
Otra ventaja de la aproximación  
interdisciplinaria es la posibilidad de  
investigación  
colaborativa  
y
elaboración de guías unificadas. En  
años recientes se han publicado  
consensos y guías conjuntas (por  
sociedades  
de  
urología  
y
ginecología) sobre temas como la  
definición de éxito en cirugías de  
piso pélvico, criterios de evaluación  
de imágenes y algoritmos de  
tratamiento, reflejando la unificación  
de criterios entre especialidades. Un  
ejemplo es la guía NICE NG123  
mejorar  
la  
adherencia,  
los  
desenlaces funcionales (continencia,  
soporte anatómico) y la satisfacción  
global, incluyendo la función sexual y  
emocional de las pacientes (10,17).  
El reto a futuro es continuar  
derribando barreras burocráticas o  
culturales que queden para la plena  
(
2019) desarrollada en Reino Unido  
con participación de uro-  
ginecólogos, que establece  
recomendaciones integrales desde  
PFMT hasta manejo de  
complicaciones de mallas (16).  
Asimismo, la necesidad de cuidado  
integrado ha sido destacada en  
revisiones contemporáneas, que  
integración  
extendiendo  
integrales  
de  
los  
equipos,  
servicios  
estos  
a
más centros de  
atención. La educación médica  
también juega un rol: exponer a  
residentes de ambas especialidades  
a rotaciones conjuntas en piso  
enfatizan  
estrategias de cuidado integradas y  
holísticas para mejorar los  
resultados en DPP (18).  
la  
importancia  
de  
pélvico fomentar  
y
subespecializaciones formalizadas  
1277  
Arias-Gutiérrez et al. (2025)  
(
como la mencionada certificación en  
uroginecología) asegura la próxima  
generación de especialistas con  
visión amplia.  
soluciones duraderas para casos  
avanzados: procedimientos como el  
sling  
mediouretral  
o
la  
sacrocolpopexia  
abdominal  
presentan altas tasas de éxito y  
bajas complicaciones cuando son  
realizados por equipos entrenados,  
restituyendo la anatomía y función  
3
. Conclusiones  
La disfunción del piso pélvico en la  
mujer es una condición prevalente y  
multifactorial que requiere un  
abordaje clínico amplio. La presente  
revisión enfatiza que la integración  
de las visiones de ginecología y  
con  
mínimas  
secuelas.  
La  
satisfacción sexual de las pacientes  
tiende a mejorar tras el tratamiento  
exitoso, reflejando la importancia de  
abordar no solo la curación física  
sino también el bienestar íntimo.  
urología  
tradicionalmente  
separadaspotencia la capacidad  
de diagnóstico y tratamiento de estas  
patologías. En el plano diagnóstico,  
la combinación de la exploración  
clínica con herramientas de imagen  
modernas (ultrasonido dinámico y  
resonancia magnética) mejora la  
detección de defectos musculares y  
Es fundamental adoptar un enfoque  
uroginecológico interdisciplinario, en  
el cual ginecólogos, urólogos y otros  
profesionales trabajen de la mano en  
la evaluación y manejo de cada  
caso. Este modelo colaborativo  
optimiza la recuperación funcional  
integral continencia urinaria y fecal,  
soporte pélvico, función sexualy  
eleva la calidad de la atención  
de  
soporte,  
permitiendo  
terapéutica  
una  
planificación  
más  
precisa. En el plano terapéutico, el  
manejo conservador basado en la  
rehabilitación del piso pélvico  
percibida.  
Las  
clínicas  
multidisciplinarias de piso pélvico  
han demostrado mayor adherencia  
de las pacientes a las terapias y  
mejores desenlaces a largo plazo.  
En línea con ello, las guías actuales  
propugnan un manejo centrado en la  
paciente, con planes de tratamiento  
(
ejercicios, biofeedback, fisioterapia)  
constituye la base inicial para  
incontinencia y prolapsos leves,  
demostrando eficacia en la mejoría  
de la continencia y la función sexual  
de las pacientes. Las intervenciones  
quirúrgicas, por su parte, ofrecen  
individualizados  
que  
combinan  
1278  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 8, Núm. 16 (Ed. Jul  Dic  
025) ISSN: 2737-6273  
2
Fronteras compartidas: Revisión interdisciplinaria gineco-urológica sobre el manejo integral de la disfunción  
del piso pélvico femenino.  
medidas conservadoras y, de ser  
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